Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 9 de agosto de 2026

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HUESCA, HIJA DE PYRENE – Hoya de Huesca, un territorio siempre vivo

Todo el Alto Aragón es un gran plató de cine. No es exagerado hacer esta afirmación, ya que la realidad le da plena validez. De hecho, son muchas las películas que en este territorio se han filmado, en localizaciones que van desde las cumbres de los Pirineos hasta los paisajes desérticos de Los Monegros, pasando por los somontanos.

Sirva la expresión “monumento de cine” para referirse al castillo de Loarre, edificado sobre un promontorio rocoso del Prepirineo. Ha aparecido en numerosas producciones, como por ejemplo El reino de los cielos, que dirigió Ridley Scott y que protagonizaron Eva Green, Orlando Bloom, Jeremy Irons, Liam Neeson y Ghassan Massoud.

El castillo de Loarre, desde el que se puede divisar prácticamente toda la comarca de la Hoya de Huesca, representa la revolución que vivió Aragón en el siglo XI, liderada por el rey Sancho Ramírez.

Esta fortaleza pasó de ser mera atalaya, desde la que controlar posibles incursiones islámicas hacia las montañas, a convertirse en punta de lanza para acometer la conquista del valle medio del Ebro, incluida Zaragoza (o Saraqusta, como se le llamaba entonces).

No obstante, Sancho Ramírez tenía en Huesca un freno a sus aspiraciones expansionistas, dado que esta ciudad formaba parte todavía de al-Ándalus. En el empeño de tomarla, perdió la vida. Fue, según se cuenta, ante las murallas de la que ya era en ese momento una población milenaria, llamada Bolskan por los íberos, Osca por los romanos y Wasqa por los musulmanes.

Un recorrido por su historia y por la del resto del Alto Aragón se puede realizar, de forma entretenida y enriquecedora en el Museo de Huesca, el cual permite zambullirse en el pasado prehistórico, antiguo, medieval y moderno de este territorio.

En ese inmueble estuvo la Universidad Sertoriana. Fue la primera del Reino y la segunda de la Corona de Aragón, tras la de Lérida. Se inspiró en la escuela fundada en la Antigüedad por Quinto Sertorio, que estableció en Osca la base de sus operaciones políticas y militares. A él se debe que esta ciudad fuese la única en atreverse a crear un senado alternativo al de Roma.

Huesca es cuna de reyes, como Petronila, Alfonso II y Pedro II. Y en ella, en concreto en el panteón ubicado en la iglesia de San Pedro el Viejo, descansan los restos de Alfonso el Batallador —emperador de toda Hispania— y de Ramiro el Monje.

La conquista de la ciudad por Alfonso I, acompañando a su hermanastro Pedro I, y el supuesto escarmiento dado por Ramiro II a varios nobles levantiscos constituyen el contenido de la obra La campana de Aragón, escrita por Lope de Vega.

El Batallador pasa muy desapercibido como personaje legendario, incluso para los propios oscenses y aragoneses. No obstante, algo está cambiando, ya que va tomando cada vez mayor fuerza la tesis que apunta a que sirvió de inspiración para el mito del rey Arturo y el Grial, a partir de los textos escritos por Chrétien de Troyes y Wolfram von Eschenbach, autores de Perceval o el cuento del Grial y de Parzival.

¿Sería Camelot el castillo de Monteragón? ¿O lo sería la villa medieval amurallada de Jaca? También se cita para tal comparativa la fortaleza de El Castellar, a orillas del río Ebro, en la que estuvo cautiva la esposa de Alfonso el Batallador, la reina Urraca de León, apresada por el propio monarca.

Otro literato universal, Baltasar Gracián, encontró inspiración en Huesca, en la que residió durante varios años. En ella escribió algunas de sus obras más célebres. Los aforismos que componen el Oráculo manual y arte de prudencia siguen teniendo plena vigencia para afrontar airosamente los retos de un mundo siempre hostil.

Y se debe nombrar aquí y ahora a la escritora estadounidense Edith Wharton, ganadora en 1921 del Premio Pulitzer por La edad de la inocencia. Al poco de recibir tal reconocimiento, recorrió la mitad norte de España en coche, camino de Finisterre y de Santiago de Compostela.

La autora neoyorquina mostró en su diario de viaje la grata impresión que le causó el patrimonio monumental de Jaca, Santa Cruz de la Serós, San Juan de la Peña y la propia ciudad de Huesca, así como los paisajes contemplados a su paso por el Alto Aragón.

En la capital oscense nació Lucas Mallada, al que se le considera eminente geólogo y padre de la paleontología española, y vivió Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina. Ambos tienen la suerte de no haber caído en el olvido, siendo recordados en calles y equipamiento urbano.

Llegados a este punto, ¿por qué debemos citar la localidad andaluza de Jerez de la Frontera? Porque en un encuentro nacional allí celebrado se propuso crear una distinción que llevase el título de Ciudad Europea del Cereal.

Dicho lo cual, ¿acaso Huesca no sería merecedora de ese reconocimiento? Sí, podemos responder que sí podría recibir tal mención. Y, ¿qué argumento se debería esgrimir? Un mero paseo por los somontanos de la Hoya y de Barbastro, y por las restantes comarcas altoaragonesas, despeja cualquier duda.

Da igual si uno mira a los campos de secano o a los de regadío. Un observador del paisaje agrícola oscense encontrará cientos de miles de hectáreas de terreno cultivadas de cereales, sobre todo cebada, trigo y maíz.

Huesca acoge, además, la sede de Riegos del Alto Aragón, tenida por una de las comunidades generales de regantes más importantes de Europa. Lo es junto con el otro gran sistema que hay en esta provincia: el Canal de Aragón y Cataluña.

La Hoya es, desde la Antigüedad, tierra de cereal y también de vino y aceite de oliva. Es, por tanto, territorio de la triada mediterránea, basada en esos tres cultivos tradicionales, a los que habría que añadir el de las almendras. Tiene bodegas y almazaras en distintos puntos de su geografía, perteneciendo su zona occidental a la Indicación Geográfica Protegida vinícola Ribera del Gállego-Cinco Villas.

Esta comarca cuenta desde hace varias décadas con una lámina de agua de tamaño significativo: el embalse de La Sotonera, con su atractivo para el turismo ornitológico y para los deportes acuáticos. A esta obra hidráulica se suma la de Almudévar, en el triángulo formado por esta población, por Huesca y por Tardienta, ya en Los Monegros.

A poniente, la Hoya de Huesca se introduce en la provincia de Zaragoza, donde se ubica el río Gállego; su cauce es frecuentado por los amantes de los deportes de aguas bravas. Mientras, a levante de esta comarca se sitúa el Alcanadre, que acaba desembocando en el Cinca.

Es un territorio propicio para eso que se ha dado en llamar turismo activo. El conjunto de la provincia de Huesca ha llegado a ser reconocido como “el mejor destino de aventura de Europa y del mundo”, y prácticamente todas las comarcas son representativas de ello; la Hoya no es una excepción, dado que ofrece una sucesión de monumentos naturales.

Hay enclaves pétreos tan icónicos como los mallos de Agüero y de Riglos, así como el Salto de Roldán. Y, por supuesto, también hay que citar las formaciones rocosas que configuran el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, las cuales despertaron un interés enorme en el explorador Lucien Briet, una vez que terminó de estudiar Ordesa y Monte Perdido.

Todo ese catálogo de montañas y sierras, que marcan el linde septentrional de la Hoya de Huesca, forma parte del Prepirineo, y a sus pies el inventario de fortificaciones y templos es extenso y rico.

Una muy somera enumeración de ese patrimonio incluiría la iglesia de Santiago, en Agüero; la ermita de la Virgen de la Peña, en Aniés; la colegiata de Bolea; la ermita de Salas, en Huesca, mencionada en las Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio; el castillo de Montearagón; la iglesia de San Miguel de Foces, en Ibieca; y el monasterio de Casbas, cuya advocación da nombre a la zona, conociéndose como el valle de la Gloria.

La ciudad de Huesca representa cuantas manifestaciones hay en la provincia en materia de tradiciones. La actividad festiva en torno a la figura de San Lorenzo, natural de esta localidad, es un ejemplo. Y, ¿qué localidad del Alto Aragón no celebra sus fiestas patronales, en las que no suelen faltar los dances y la jota aragonesa?

Además, no hay festejo que se precie sin mesa y mantel. Ahí tienen cabida los dulces típicos de cada comarca. El registro de lamines no puede ser más variado en esta provincia. Y en ello la capital oscense, lo mismo que otras muchas poblaciones altoaragonesas, tiene mucho que decir y ofrecer.

Mirando al futuro, Huesca va saliendo poco a poco de un letargo universitario que duró demasiado tiempo. Va incorporando nuevas titulaciones en los distintos campus con los que cuenta, pertenecientes a la Universidad de Zaragoza.

No sólo sufrió una profunda y severa atonía en el ámbito académico. El encefalograma prácticamente plano también fue nota destacada en materia ferroviaria, con trenes antediluvianos y suspirando por tener una línea electrificada.

Esta infraestructura acabó llegando y lo curioso del caso es que se pasó de extremo a extremo, ya que, nada más contar con un tren TALGO Altaria, Huesca se convirtió de la noche a la mañana en una de las primeras ciudades AVE, cuando la alta velocidad española era modelo de excelencia para el resto del mundo.

Y no sólo eso, porque se creó el Aeropuerto de Huesca-Pirineos, construido en terrenos que habían sido usados durante buena parte del siglo XX para la práctica de vuelo sin motor, batiéndose en muy numerosas ocasiones los mejores registros de permanencia en el aire, altitudes alcanzadas y distancias recorridas.

No obstante, la gran reivindicación de la ciudad ha tenido durante décadas forma de autovía: la Pamplona-Huesca-Lérida. En la capital oscense se celebró en los años noventa del siglo pasado una cumbre institucional que solicitó la ejecución de esta obra, llamada a articular el Alto Aragón, al conectar seis de sus diez cabeceras comarcales: Jaca, Sabiñánigo, Huesca, Barbastro, Monzón y Binéfar.

Mientras avanzaba ese proyecto y de forma paralela, el corredor Huesca-Zaragoza veía la construcción del Parque Tecnológico Walqa y de la Plataforma Logístico-Industrial Huesca Sur (PLHUS). La atención está puesta en la actualidad en la evolución que puedan tener proyectos vinculados con las nuevas tecnologías, los datos y la inteligencia artificial.

Continuará.

Este texto es obra de Alberto Cebrián.

HUESCA, HIJA DE PYRENE. PRÓLOGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA JACETANIA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. ALTO GÁLLEGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. SOBRARBE:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA RIBAGORZA:

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31 de julio de 2026

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Lonja de Binéfar: cotizaciones y comentario de la sesión del 5 de agosto de 2026

Diario del Campo le acerca las cotizaciones y el comentario de la Lonja Agropecuaria de Binéfar correspondientes a la sesión celebrada el día 5 de agosto de 2026. No hubo cambios en hembras de vacuno y en machos hasta trescientos setenta kilos de peso, vacas extra con grasa, ovejas, porcino y alfalfa en rama y en balas. Subió el precio de los corderos, lechones y alfalfa granulada; y bajó el de los machos de vacuno desde trescientos setenta y un kilos de peso, ganado frisón, vacas sin grasa e industrial, cebada, trigo y maíz.

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