Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 9 de agosto de 2026

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HUESCA, HIJA DE PYRENE – Alto Gállego, un territorio siempre vivo

Todo lo que se pueda decir acerca de la belleza y la espectacularidad de los paisajes existentes en La Jacetania se puede trasladar a las estampas que brinda la comarca del Alto Gállego, también situada en la cordillera pirenaica y con capital en Sabiñánigo.

Alto Gállego. Es lo mismo que decir “la parte alta del río que viene de la Galia”. Este curso fluvial es el eje que articula la comarca de norte a sur; es algo similar a lo que ocurre con el resto de los territorios pirenaicos altoaragoneses —la citada Jacetania, el Sobrarbe y La Ribagorza—, aunque en cada caso con sus propias y naturales peculiaridades.

El Alto Gállego se encuentra entre montañas: las de los Pirineos y las del Prepirineo. Es la puerta de entrada occidental al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, y es el límite noroeste del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Estos espacios son dos emblemas para los amantes de la naturaleza.

La comarca del Alto Gállego es una demarcación que prácticamente forma parte de Aragón desde el mismo momento en el que éste se constituyó como entidad política, allá por los tiempos de Carlomagno, el cual había ideado una marca o colchón fronterizo que separase su imperio respecto a al-Ándalus. Nacieron así varios condados, como el de Aragón, el de Sobrarbe y el de La Ribagorza.

El territorio que nos ocupa —el Alto Gállego— ofrece una ruta patrimonial que nos lleva casi hasta esa época y que cuenta con un encanto incuestionable. Es la compuesta por un rosario de iglesias a las que se conoce como “del Serrablo”. Se encuentran a lo largo del río que da nombre a esta comarca, en su margen izquierda u oriental, entre Biescas y Sabiñánigo.

Partiendo desde esta última localidad y casi a medio camino de la primera se halla la iglesia de San Pedro de Lárrede, a la que se pone como prototipo del ramillete monumental que conforman estos templos, datados a caballo entre los siglos X y XI, no sabiéndose muy bien si su estilo arquitectónico corresponde con la época visigoda o habría que hablar más de un Románico primigenio, y ello con ciertas influencias carolingias.

En época mucho más reciente y gracias a la llegada del ferrocarril, Sabiñánigo vivió un importante despegue industrial. Esa impronta todavía perdura, si bien comparte protagonismo con el sector servicios. De hecho, es una población que quiere aprovechar los beneficios del turismo, presentándose como punto desde el que acceder a los atractivos naturales, monumentales y recreativos del valle de Tena.

Es preciso citar en este punto las pruebas cicloturistas Quebrantahuesos y Treparriscos. Son multitudinarias y atraen a docenas de miles de personas, entre participantes y acompañantes. Estos deportistas recorren los Pirineos, aunando el esfuerzo sobre la bicicleta y la contemplación de parajes de gran belleza paisajística.

Lo cierto es que el valle de Tena no deja indiferente a nadie, y menos a los amantes del deporte del esquí. Tienen en esta zona dos estaciones alpinas: las de Formigal y Panticosa. A esta oferta se suman las posibilidades que este territorio ofrece para los aficionados a las travesías por montañas nevadas.

Panticosa es un enclave conocido también por su famoso balneario, situado a unos mil seiscientos metros de altitud. Ya era disfrutado en tiempos de la antigua Roma, recibiendo sucesivos impulsos en los últimos siglos. En la actualidad este complejo termal y hotelero, así como su entorno, siguen cautivando a sus visitantes, viviendo un nuevo resurgir.

Desde las instalaciones de este balneario se puede ascender hasta la zona conocida como “lagos de Panticosa”. Son un ejemplo de la cantidad de ibones existentes en los Pirineos. En este caso son una docena aproximada de masas de agua situadas en parajes de alta montaña.

Se trata de excursiones de no demasiada distancia pero sí exigentes desde un punto de vista de la preparación física del interesado, a causa del desnivel existente para llegar hasta los lagos de Bachimaña, Azules, Terrabay, Brazato,… Sí, está claro. Al hablar de todo esto, viene a la mente la historia de la princesa Pyrene y de sus lágrimas, que se convirtieron en ibones.

La agroalimentación y la gastronomía del Alto Gállego vienen a representar todo lo que las cuatro comarcas pirenaicas altoaragonesas ofrecen. ¿Cómo sustraerse a un buen plato de migas de pastor? Cada cual tiene su propia receta al respecto y es algo que gusta a prácticamente todo el mundo.

Sirva también de ejemplo un producto señero como es el Ternasco de Aragón, sin olvidar las elaboraciones culinarias basadas en el lechal tensino, el cabrito y la ternera ecológica. Además, este territorio no sólo genera buenas carnes, sino que ofrece igualmente quesos de calidad, mieles de alta montaña y cerveza artesana.

La ganadería extensiva del Alto Gállego y todo lo que la agroalimentación y la artesanía brindan a sus habitantes y visitantes tienen cabida en un certamen que se ha convertido en una cita ineludible: la Feria de Otoño de Biescas, con un protagonismo especial del queso.

Pero hay algo más doméstico e íntimo, algo que es común al conjunto de los Pirineos y, en particular, a la zona altoaragonesa de esta cordillera: las leyendas.

Es preciso ponerse en la piel de los habitantes de las montañas, con tiempo hostil fuera de sus casas y con muchas horas sin luz natural, con largas noches en invierno. Al calor de una hoguera y sentados en la cadiera, ¿cuántas historias habrán pasado de padres a hijos, transmitiendo de forma oral una cultura muy arraigada en el territorio y en sus gentes?

No es de extrañar que las viviendas, ésas que están construidas en piedra y con tejados de losas o pizarra, quedasen rematadas con chimeneas provistas de espantabrujas.

La Jacetania y el Alto Gállego son dos comarcas muy ricas en referencias a procesos inquisitoriales contra mujeres acusadas de brujería. Aquí, por supuesto, la imaginación tuvo perfecta cabida para convertir sucesos y episodios reales en relatos de hechicería, aunque nada tuviesen que ver con el mundo nigromante.

Hay también otro tipo de magia en el Alto Aragón: la esgrimida por colectivos como Amigos del Serrablo y por entusiastas como Ángel Orensanz y Julio Gavín. Su empeño permitió que tomasen forma espacios que aúnan pasado y contemporaneidad. Son el Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo, y el Museo de Dibujo Julio Gavín-Castillo de Larrés, ambos ubicados en el municipio de Sabiñánigo.

La oferta cultural del Alto Gállego tiene, además, una cita destacada todos los veranos, ya que acoge en Lanuza el festival Pirineos Sur, con su escenario flotante sobre las aguas del embalse allí ubicado.

Esta comarca tiene mucho pasado y mucho presente, si bien quiere mirar al futuro. Para ello y para que sus gentes puedan aprovechar sus oportunidades de desarrollo personal y profesional, las comunicaciones se presentan como clave de bóveda.

En materia ferroviaria, duerme el sueño de los justos el proyecto que fue bautizado como Travesía Central del Pirineo, alternativa ferroviaria del siglo XXI para el Canfranc. Incluía un túnel bajo las montañas, en concreto bajo el macizo del Vignemale o de Comachibosa. Partiría del municipio de Biescas y llegaría al de Pierrefitte-Nestalas, con una longitud de casi cuarenta y dos kilómetros.

Para conectar España y Francia por carretera, este territorio cuenta con uno de los tres pasos que hay en el Alto Aragón. Es el de Portalet, siendo los otros dos los de Somport y Bielsa, en La Jacetania y el Sobrarbe, respectivamente.

La conexión con Huesca, Zaragoza, Madrid, Valencia y Barcelona ha quedado mejorada con la conversión del puerto de Monrepós en autovía, si bien el Alto Gállego y La Jacetania anhelan que se complete la construcción del eje Pamplona-Huesca-Lérida en cada una de sus zonas.

De momento, disfrutan del hecho de que una reivindicación —la carretera Yebra de Basa-Fiscal— ya sea una realidad; lo es desde hace algún tiempo. Este vial y el vetusto Eje Pirenaico, con su puerto de Cotefablo, permiten el acceso desde el Alto Gállego a Ordesa y Monte Perdido, espacio protegido situado en la vecina comarca del Sobrarbe.

Continuará.

Este texto es obra de Alberto Cebrián.

HUESCA, HIJA DE PYRENE. PRÓLOGO:

https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-un-territorio-siempre-vivo-prologo/

HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA JACETANIA:

https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-la-jacetania-un-territorio-siempre-vivo/

10 de julio de 2026

Otras noticias

HUESCA, HIJA DE PYRENE – Somontano de Barbastro, un territorio siempre vivo

El Somontano de Barbastro es rico en representaciones de arte rupestre tanto levantino como esquemático. Estas manifestaciones también se dan en otros puntos del Alto Aragón pero hay un lugar que destaca sobre los demás: el Parque Cultural del Río Vero, situado a caballo entre los somontanos oscense y barbastrense.

Precisamente esta vía fluvial —el río Vero— y el conjunto del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara son conocidos y valorados por las diversas actividades que allí se puede practicar en contacto con la naturaleza: senderismo, escalada y, por supuesto y de un modo especial, barranquismo.

Estamos hablando de una comarca que vio nacer a un profundo enamorado de la naturaleza: Félix de Azara, que vino al mundo en Barbuñales a mediados del siglo XVIII. Dada su condición de ingeniero militar y cartógrafo, fue destinado a Sudamérica para levantar mapas con los nuevos límites fronterizos entre España y Portugal. Sin embargo, por determinadas circunstancias, tuvo mucho tiempo libre.

Lo utilizó para estudiar el Paraguay y el río de La Plata. Tras quedar fascinado con la fauna de la zona, llevó a cabo una labor investigadora que le permitió descubrir en torno a doscientas especies animales hasta entonces desconocidas. Se convirtió en un precursor destacado de Charles Darwin, del que fue uno de sus referentes.

Somontano de Barbastro. Está claro, ¿no? Su capital es Barbastro, que también es llamada ciudad del Vero o del vino. Constituyó el objetivo de la primera cruzada de la historia. Sí, fue ésta la primera, aunque son más conocidas todas las que se llevaron a cabo en Jerusalén y Tierra Santa. Son más populares pero se desarrollaron con posterioridad.

En el caso de Barbastro, la campaña militar recibió bula de cruzada en 1064, siendo otorgada por el papa Alejandro II, que sería cuatro años más tarde el que coronaría rey a Sancho Ramírez en Roma.

Tropas pontificias, aquitanas, de Urgel y aragonesas tomaron Barbastro, si bien poco tiempo después fue recuperada para el islam por el emir saraqustí al-Muqtadir, tras llamar a la yihad a sus correligionarios del resto de al-Ándalus.

Aragón acabaría tomando Barbastro de forma definitiva en tiempos de Pedro I. Esta ciudad serviría de escenario para la celebración de los esponsales entre la futura reina Petronila, con tan sólo un año de edad, y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona.

El enlace matrimonial tendría lugar trece años más tarde en Lérida, constituyendo la base sobre la que nacería la Corona de Aragón, cuyo primer titular fue el oscense Alfonso II, al que se le conoció como el Casto y como el Trovador, aunque sólo hizo gala de esto último.

Barbastro ya era en esa Plena Edad Media una población muy floreciente desde el punto de vista económico, basándose su actividad en el comercio. Éste era de todo tipo; también lo había de esclavos, algo habitual en cualquier ciudad que, en aquel momento de la historia, se preciase de serlo.

Ese espíritu vitalista y ese carácter emprendedor han perdurado hasta nuestros días, con un dinamismo destacado en diversos sectores, sobre todo el agroalimentario. A éste se ha vinculado de una manera muy especial un certamen que ya se ha convertido en todo un clásico: la Feria Regional de Barbastro (FERMA).

Sin dejar de lado el mundo agrario, esta localidad estuvo vinculada con la figura de Joaquín Costa, dado que fue en ella en la que este pensador fundó la Cámara Agrícola del Alto Aragón. Y, como ha quedado dicho, Barbastro es la ciudad del vino, acogiendo la sede de la Denominación de Origen Somontano. A esta figura de calidad se ha sumado otra, relativa en este caso al Aceite del Somontano.

No acaban ahí los proyectos. En esa misma línea de apostar por marcas que garanticen la procedencia y la calidad de las producciones alimentarias, se está trabajando en el ámbito hortícola con el Tomate Rosa y el Espárrago de Barbastro.

No podemos olvidar, además, elaboraciones tradicionales que se convierten en auténticas delicias para el paladar. Una verdura típica de Aragón, como es la borraja, se transforma en un dulce: el crespillo, vinculado antaño con los buenos deseos en primavera para que los olivos diesen buen fruto durante la campaña.

También hay que citar el mostillo, que en el caso del Somontano se prepara con la cocción del mosto de uva —si es garnacha, mucho mejor— y con su enriquecimiento por medio de frutos secos y especias. En algunas zonas del Alto Aragón, este postre se elaboraba a partir de la miel, en sustitución del mosto.

Las tradiciones en Barbastro tienen poso, y alguna se presenta en formato de feria, como la de la Candelera, que ha llegado hasta nuestros días desde los tiempos de Fernando el Católico. Tras la muerte de su esposa —Isabel de Castilla—, el monarca contrajo nuevo matrimonio con Germana de Foix. Ella fue la que dio el privilegio a los barbastrenses para la celebración de este certamen.

Barbastro mira hacia el futuro con optimismo, al ser una población que forma parte del corredor que completan sus vecinas Monzón y Binéfar, estando las tres localidades en el eje que componen Huesca y Lérida, ya conectadas por autovía al cien por cien de su trazado. Estamos hablando de una confluencia de caminos, siendo la ciudad del Vero la puerta de entrada hacia el Sobrarbe y La Ribagorza, remontando los ríos Cinca y Ésera.

A caballo entre tres comarcas se encuentra el santuario de Torreciudad, que parece ubicarse donde acaba el Somontano de Barbastro y donde se inicia el Sobrarbe, si bien, siendo rigurosos, está en territorio de La Ribagorza, en la margen izquierda del Cinca.

Es un destino de turismo religioso, que se suma a otros puntos emblemáticos en esta materia como Zaragoza, con el Pilar, y Lourdes, en la vertiente francesa de los Pirineos. Forman un eje de santuarios marianos, los cuales son visitados por cientos de miles de peregrinos; incluso se llega a hablar de millones.

El turismo en general cobra un protagonismo especial en el Somontano de Barbastro. Hay una modalidad muy en boga, dado que goza del favor de la sociedad actual: el enoturismo. Aúna naturaleza, gastronomía y cultura, siendo una fórmula por la que apuestan con fuerza las bodegas ubicadas en este territorio.

Es preciso mencionar al escritor altoaragonés Ramón J. Sender, que tuvo un estrecho vínculo con esta comarca, aunque nació en Chalamera, en el Bajo Cinca, y aunque estuvo muy ligado también con Huesca, ciudad en la que dirigió el periódico La Tierra.

Pues bien, Ramón J. Sender pasó un tiempo en la finca Monte Odina; en la actualidad es el nombre de una bodega homónima, perteneciente a la Denominación de Origen Somontano. Ahí fue feliz y, con el paso del tiempo, ese lugar se convirtió en huella indeleble y en quintaesencia de todo lo que supuso el territorio de la provincia de Huesca y de Aragón para este autor.

Tras varias décadas de exilio, firmó la obra Monte Odina, resultado de sus vivencias, recuerdos y reflexiones personales. Sus páginas son una suerte de memorias, que muestran el amor profundo que siempre sintió por su tierra de origen; también plasman su defensa del humanismo por encima de cualquier dogmatismo ideológico.

El Somontano de Barbastro invita a visitar sus localidades, como Naval, con sus piscinas de sal y su tradición alfarera, y Alquézar, que transporta al visitante a otra época, siendo la piedra la protagonista de su entramado urbano, presidido éste por su majestuoso castillo-colegiata.

Si en los Pirineos encontramos las catedrales románicas de Jaca y de Roda de Isábena, en la zona de somontano, a los pies de las sierras que conforman el Prepirineo, hallamos las seos góticas de Huesca y de Barbastro, con sus torres octogonal y hexagonal, respectivamente. En este último caso, está exenta o separada respecto al resto del templo.

Y conviene no olvidar un recurso que siempre está allí, aunque no suficientemente explotado, como es la posibilidad de alcanzar una formación académica superior a través de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), que tiene una de sus sedes en Barbastro.

Continuará.

Este texto es obra de Alberto Cebrián.

HUESCA, HIJA DE PYRENE. PRÓLOGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA JACETANIA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. ALTO GÁLLEGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. SOBRARBE:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA RIBAGORZA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. HOYA DE HUESCA:

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7 de agosto de 2026 |
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