Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 9 de agosto de 2026

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HUESCA, HIJA DE PYRENE – La Ribagorza, un territorio siempre vivo

Hay quien asegura que hace unos sesenta y cinco millones de años habitaron en La Ribagorza unos seres vivos llamados Arenysaurus ardevoli y Blasisaurus canudoi. Restos fósiles de ambos se encontraron en Arén, una localidad que ha apostado por ese mundo mágico que es el de los dinosaurios, un universo que fascina a cualquier niño y también a los que ya no lo son.

Los Pirineos, ¿se formaron hace más de esos sesenta y cinco millones de años, o lo hicieron más tarde? Las dos cosas, ya que fue un proceso muy dilatado en el tiempo. Éste queda resumido, de un modo literario y romántico, en la leyenda de Heracles y el túmulo que construyó sobre el cuerpo inerte de la princesa Pyrene.

Ese monumento funerario debió de tener su punto más elevado en lo que hoy corresponde con La Ribagorza, dado que en esta comarca se levanta la mayor cumbre pirenaica: el Aneto. Bajo su imponente presencia viven Benasque y su valle, que miran al turismo como gran fuente de ingresos. Baste citar la existencia allí de la estación de esquí de Cerler.

El Aneto y los diversos picos que lo acompañan componen el conjunto denominado Montes Malditos. Así se les llamaba antaño, dada la prevención que imponían a todo aquel que los contemplaba. Se integran en el Parque Natural Posets-Maladeta, que se extiende por La Ribagorza y que también se adentra en el Sobrarbe.

Ahí se hallan los glaciares pirenaicos, los cuales forman parte de la suma de ocho macizos montañosos que van desde el río Gállego hasta el Noguera Ribagorzana, frontera natural entre las provincias de Huesca y de Lérida.

Está claro que el agua, en estado líquido o sólido, es la gran protagonista de La Ribagorza. Unas veces adquiere la dimensión de agua mineral y otras se convierte en fuente de relajación y bienestar, que es la que buscan numerosas personas en establecimientos dedicados a la salus per aquam o, lo que es lo mismo, en hoteles y balnearios con spa.

Son tres ríos, entre varios otros, los que son alimentados por las aguas de las altas cumbres de esta comarca: el Ésera, el Isábena (afluente del anterior) y el Noguera Ribagorzana.

Es un territorio plagado de parajes naturales de gran espectacularidad, cincelados en el terreno por esos cursos fluviales, que han esculpido gargantas, desfiladeros y congostos. Sobresalen, en el Noguera Ribagorzana, el de Mont Rebei y la muralla de Finestras, que ha sido bautizada popularmente como la “muralla china aragonesa”.

Esta comarca es naturaleza y es también historia, destacando la localidad de Roda de Isábena, con su catedral. Realmente tuvo dos seos consecutivas en el mismo emplazamiento. Fue en el inicio de la Plena Edad Media y durante toda ella.

En esta población, antigua capital del Condado de La Ribagorza, hay una hospedería, que forma parte de su conjunto catedralicio y que se integra en una red con la que cuenta Aragón y que en el caso de la provincia de Huesca se completa con las de San Juan de la Peña y Loarre.

El Románico se respira en todo el Pirineo altoaragonés y de un modo especial en rincones mágicos de La Ribagorza. A Roda de Isábena hay que sumar más ejemplos de construcciones de estilo lombardo: son destacados los casos de los monasterios de Obarra y de Alaón.

Queda claro que lo medieval es protagonista en este territorio, con numerosas poblaciones que invitan a viajar a esa época. ¿Cómo no citar Montañana? Y, ¿cómo no hacer lo propio con Benabarre? Su castillo, de origen andalusí, fue conquistado por Ramiro I, rey que encontró la muerte precisamente en tierras ribagorzanas, en el intento de toma de Graus.

Iglesias, monasterios y otras edificaciones acogen año tras año conciertos que se encuadran en el festival Clásicos en la Frontera. Música, patrimonio, historia y ocio veraniego se dan la mano en esta cita.

Toda La Ribagorza mira al turismo como actividad económica, siendo innumerables las excursiones que uno puede realizar en esta comarca. Los más intrépidos tienen, incluso, la oportunidad de disfrutar del paisaje de una forma muy particular: desde las alturas. Castejón de Sos se ha convertido en la meca de los amantes del parapente.

Y, si de altura hablamos, esta comarca contó y cuenta con un personaje de miras elevadas. Se trata de Joaquín Costa. Si bien nació en Monzón y estuvo muy vinculado con Huesca y con otras poblaciones del Alto Aragón, se le conoce como “el león de Graus”, por haberse criado y haber vivido en esta localidad. Es, además, la que le vio morir.

Joaquín Costa fue uno de los máximos exponentes del movimiento denominado Regeneracionismo. Sus ideas gustaron a las diversas corrientes políticas existentes en España, y no sólo a las de su tiempo, sino también a las posteriores; de ahí su influencia.

Enarboló por bandera el siguiente lema: “Escuela, despensa y siete llaves (o doble llave, como cada cual prefiera) al sepulcro del Cid”. Constituía una apuesta por la educación, el aprovechamiento del agua por medio de una adecuada planificación hidráulica —o sea, con la construcción de embalses y canales—, y la apertura de España a Europa.

Este altoaragonés ilustre llegó a plasmar ese ideal en algún texto literario, mostrando lo que deseaba para la cuenca del río Ésera: convertirla en un vergel con diversidad de cultivos y con excedentes agroalimentarios que diesen de comer a la población de la provincia de Huesca y que pudiesen ser exportados, vía ferrocarril, a otros territorios, con la consiguiente generación de riqueza.

Siempre demostró Joaquín Costa un afán desmedido por el conocimiento pero no de una forma meramente erudita, sino con la flexibilidad suficiente como para contemporizar con las costumbres de cada territorio. Fue un estudioso y defensor del saber popular transmitido de generación en generación.

Él pensaba que la sabiduría de las gentes, acumulada a lo largo del tiempo, no podía ser sustituida por leyes elaboradas en un despacho de Madrid. Esa cultura, en el caso del Alto Aragón, partía de siglos de diálogo constante del pueblo llano con la naturaleza y el clima en el que se desenvolvía.

Por cierto, en el anecdotario de Joaquín Costa figura el hecho de que a él se debiese la fabricación de la primera bicicleta de España. Todo partió de su estancia en la Exposición Universal de París de 1867, becado por la Diputación de Huesca.

Allí tomó notas sobre un novedoso artilugio que llamó su atención. Elaboró un boceto y lo envió a un herrero de la capital oscense, llamado Mariano Catalán. Tras un primer velocípedo, fabricó otro de mayor calidad. Se cuenta que éste fue estrenado yendo hasta Zaragoza.

Un embalse construido en el río Ésera, aguas abajo de Graus, lleva el nombre de Joaquín Costa. También se le conoce como el de Barasona y sirve para almacenar agua que luego es usada para regar campos de cultivo pertenecientes al sistema del Canal de Aragón y Cataluña. Tiene igualmente una utilización recreativa, con empresas gestoras de actividades acuáticas.

Graus y, en general, toda La Ribagorza están vinculadas a un buen número de productos agroalimentarios. La longaniza ha adquirido gran popularidad e incluso tiene en esa población su propia fiesta anual. Tampoco se quedan atrás otras elaboraciones, como la morcilla y la torteta.

Y conviene no olvidar el movimiento que se ha generado en torno a la trufa negra o Tuber melanosporum. Así ha ocurrido en muchos puntos de Aragón y de la provincia de Huesca. No obstante, ese fenómeno tiene una dimensión especial en Graus, con su mercado y su Centro de Investigación y Experimentación en Truficultura (CIET).

¿Qué se puede decir de las comunicaciones? Pues que La Ribagorza vive con el anhelo constante de que se mejoren sus carreteras internas y también sus conexiones con otros territorios. Incluso tiene una reivindicación histórica, en permanente duermevela: la carretera Benasque-Luchon, que permitiría a esta comarca tener una unión directa con Francia.

Continuará.

Este texto es obra de Alberto Cebrián.

HUESCA, HIJA DE PYRENE. PRÓLOGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA JACETANIA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. ALTO GÁLLEGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. SOBRARBE:

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24 de julio de 2026

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HUESCA, HIJA DE PYRENE – Somontano de Barbastro, un territorio siempre vivo

El Somontano de Barbastro es rico en representaciones de arte rupestre tanto levantino como esquemático. Estas manifestaciones también se dan en otros puntos del Alto Aragón pero hay un lugar que destaca sobre los demás: el Parque Cultural del Río Vero, situado a caballo entre los somontanos oscense y barbastrense.

Precisamente esta vía fluvial —el río Vero— y el conjunto del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara son conocidos y valorados por las diversas actividades que allí se puede practicar en contacto con la naturaleza: senderismo, escalada y, por supuesto y de un modo especial, barranquismo.

Estamos hablando de una comarca que vio nacer a un profundo enamorado de la naturaleza: Félix de Azara, que vino al mundo en Barbuñales a mediados del siglo XVIII. Dada su condición de ingeniero militar y cartógrafo, fue destinado a Sudamérica para levantar mapas con los nuevos límites fronterizos entre España y Portugal. Sin embargo, por determinadas circunstancias, tuvo mucho tiempo libre.

Lo utilizó para estudiar el Paraguay y el río de La Plata. Tras quedar fascinado con la fauna de la zona, llevó a cabo una labor investigadora que le permitió descubrir en torno a doscientas especies animales hasta entonces desconocidas. Se convirtió en un precursor destacado de Charles Darwin, del que fue uno de sus referentes.

Somontano de Barbastro. Está claro, ¿no? Su capital es Barbastro, que también es llamada ciudad del Vero o del vino. Constituyó el objetivo de la primera cruzada de la historia. Sí, fue ésta la primera, aunque son más conocidas todas las que se llevaron a cabo en Jerusalén y Tierra Santa. Son más populares pero se desarrollaron con posterioridad.

En el caso de Barbastro, la campaña militar recibió bula de cruzada en 1064, siendo otorgada por el papa Alejandro II, que sería cuatro años más tarde el que coronaría rey a Sancho Ramírez en Roma.

Tropas pontificias, aquitanas, de Urgel y aragonesas tomaron Barbastro, si bien poco tiempo después fue recuperada para el islam por el emir saraqustí al-Muqtadir, tras llamar a la yihad a sus correligionarios del resto de al-Ándalus.

Aragón acabaría tomando Barbastro de forma definitiva en tiempos de Pedro I. Esta ciudad serviría de escenario para la celebración de los esponsales entre la futura reina Petronila, con tan sólo un año de edad, y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona.

El enlace matrimonial tendría lugar trece años más tarde en Lérida, constituyendo la base sobre la que nacería la Corona de Aragón, cuyo primer titular fue el oscense Alfonso II, al que se le conoció como el Casto y como el Trovador, aunque sólo hizo gala de esto último.

Barbastro ya era en esa Plena Edad Media una población muy floreciente desde el punto de vista económico, basándose su actividad en el comercio. Éste era de todo tipo; también lo había de esclavos, algo habitual en cualquier ciudad que, en aquel momento de la historia, se preciase de serlo.

Ese espíritu vitalista y ese carácter emprendedor han perdurado hasta nuestros días, con un dinamismo destacado en diversos sectores, sobre todo el agroalimentario. A éste se ha vinculado de una manera muy especial un certamen que ya se ha convertido en todo un clásico: la Feria Regional de Barbastro (FERMA).

Sin dejar de lado el mundo agrario, esta localidad estuvo vinculada con la figura de Joaquín Costa, dado que fue en ella en la que este pensador fundó la Cámara Agrícola del Alto Aragón. Y, como ha quedado dicho, Barbastro es la ciudad del vino, acogiendo la sede de la Denominación de Origen Somontano. A esta figura de calidad se ha sumado otra, relativa en este caso al Aceite del Somontano.

No acaban ahí los proyectos. En esa misma línea de apostar por marcas que garanticen la procedencia y la calidad de las producciones alimentarias, se está trabajando en el ámbito hortícola con el Tomate Rosa y el Espárrago de Barbastro.

No podemos olvidar, además, elaboraciones tradicionales que se convierten en auténticas delicias para el paladar. Una verdura típica de Aragón, como es la borraja, se transforma en un dulce: el crespillo, vinculado antaño con los buenos deseos en primavera para que los olivos diesen buen fruto durante la campaña.

También hay que citar el mostillo, que en el caso del Somontano se prepara con la cocción del mosto de uva —si es garnacha, mucho mejor— y con su enriquecimiento por medio de frutos secos y especias. En algunas zonas del Alto Aragón, este postre se elaboraba a partir de la miel, en sustitución del mosto.

Las tradiciones en Barbastro tienen poso, y alguna se presenta en formato de feria, como la de la Candelera, que ha llegado hasta nuestros días desde los tiempos de Fernando el Católico. Tras la muerte de su esposa —Isabel de Castilla—, el monarca contrajo nuevo matrimonio con Germana de Foix. Ella fue la que dio el privilegio a los barbastrenses para la celebración de este certamen.

Barbastro mira hacia el futuro con optimismo, al ser una población que forma parte del corredor que completan sus vecinas Monzón y Binéfar, estando las tres localidades en el eje que componen Huesca y Lérida, ya conectadas por autovía al cien por cien de su trazado. Estamos hablando de una confluencia de caminos, siendo la ciudad del Vero la puerta de entrada hacia el Sobrarbe y La Ribagorza, remontando los ríos Cinca y Ésera.

A caballo entre tres comarcas se encuentra el santuario de Torreciudad, que parece ubicarse donde acaba el Somontano de Barbastro y donde se inicia el Sobrarbe, si bien, siendo rigurosos, está en territorio de La Ribagorza, en la margen izquierda del Cinca.

Es un destino de turismo religioso, que se suma a otros puntos emblemáticos en esta materia como Zaragoza, con el Pilar, y Lourdes, en la vertiente francesa de los Pirineos. Forman un eje de santuarios marianos, los cuales son visitados por cientos de miles de peregrinos; incluso se llega a hablar de millones.

El turismo en general cobra un protagonismo especial en el Somontano de Barbastro. Hay una modalidad muy en boga, dado que goza del favor de la sociedad actual: el enoturismo. Aúna naturaleza, gastronomía y cultura, siendo una fórmula por la que apuestan con fuerza las bodegas ubicadas en este territorio.

Es preciso mencionar al escritor altoaragonés Ramón J. Sender, que tuvo un estrecho vínculo con esta comarca, aunque nació en Chalamera, en el Bajo Cinca, y aunque estuvo muy ligado también con Huesca, ciudad en la que dirigió el periódico La Tierra.

Pues bien, Ramón J. Sender pasó un tiempo en la finca Monte Odina; en la actualidad es el nombre de una bodega homónima, perteneciente a la Denominación de Origen Somontano. Ahí fue feliz y, con el paso del tiempo, ese lugar se convirtió en huella indeleble y en quintaesencia de todo lo que supuso el territorio de la provincia de Huesca y de Aragón para este autor.

Tras varias décadas de exilio, firmó la obra Monte Odina, resultado de sus vivencias, recuerdos y reflexiones personales. Sus páginas son una suerte de memorias, que muestran el amor profundo que siempre sintió por su tierra de origen; también plasman su defensa del humanismo por encima de cualquier dogmatismo ideológico.

El Somontano de Barbastro invita a visitar sus localidades, como Naval, con sus piscinas de sal y su tradición alfarera, y Alquézar, que transporta al visitante a otra época, siendo la piedra la protagonista de su entramado urbano, presidido éste por su majestuoso castillo-colegiata.

Si en los Pirineos encontramos las catedrales románicas de Jaca y de Roda de Isábena, en la zona de somontano, a los pies de las sierras que conforman el Prepirineo, hallamos las seos góticas de Huesca y de Barbastro, con sus torres octogonal y hexagonal, respectivamente. En este último caso, está exenta o separada respecto al resto del templo.

Y conviene no olvidar un recurso que siempre está allí, aunque no suficientemente explotado, como es la posibilidad de alcanzar una formación académica superior a través de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), que tiene una de sus sedes en Barbastro.

Continuará.

Este texto es obra de Alberto Cebrián.

HUESCA, HIJA DE PYRENE. PRÓLOGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA JACETANIA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. ALTO GÁLLEGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. SOBRARBE:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA RIBAGORZA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. HOYA DE HUESCA:

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7 de agosto de 2026 |
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