La Denominación de Origen Protegida (DOP) Cariñena comenzó su vendimia hace algunos días, previendo que el grueso de la campaña llegue en los primeros días de septiembre. El consejo regulador estima que se van a recoger más de sesenta y cinco millones de kilos de uva. Esta cifra supone un 11,5 por ciento menos que hace un año y un veintitrés por ciento menos que la media de los últimos diez años. La DOP Cariñena señala que “el pequeño tamaño de los granos favorece la concentración de los azúcares y los pigmentos que dan color a las uvas, lo que anuncia vinos más aromáticos y redondos”. Indica que “la campaña 2022 ha venido marcada por las fuertes olas de calor y sequía de este verano, que han adelantado hasta en dos semanas las fechas medias de la vendimia, y también han reducido una cosecha que presentaba magníficas expectativas por la óptima floración tras las lluvias de primavera”. Y añade que “los datos resaltan igualmente que tanto el estado de la vegetación como la sanidad de la uva son muy buenos y sin problemas de enfermedades ni plagas; la totalidad de parcelas aplican la técnica biológica de la confusión sexual contra la polilla del racimo”. En la actualidad, la DOP Cariñena abarca una superficie total de algo más de catorce mil hectáreas, pertenecientes a treinta y una bodegas repartidas por catorce municipios. Un setenta y cinco por ciento de la uva se vendimia ya de forma mecánica. Con datos de 2021, la uva más cultivada es la garnacha tinta, seguida de la tempranillo. Entre las uvas blancas, el primer lugar lo ocupa la macabeo.
Otras noticias
Los altos costes de producción condicionan una cosecha de cereal de invierno en Aragón que ASAJA estima en algo más de dos millones ochocientas mil toneladas
ASAJA publica su estimación de cosecha de cereal de invierno en Aragón. Prevé que en este 2026 se superen los dos millones ochocientas mil toneladas y reconoce que “es un año marcado por una meteorología muy cambiante y por un incremento importante de los costes de producción”.
METEOROLOGÍA CAMBIANTE
ASAJA Aragón destaca que “las abundantes lluvias registradas durante el invierno hicieron prever una campaña muy positiva; sin embargo, el exceso de calor registrado en abril afectó negativamente al desarrollo del cereal en muchas zonas”. Reconoce que “las lluvias posteriores y el descenso de temperaturas en mayo han ayudado a mejorar parcialmente la evolución de los cultivos, aunque de manera desigual según comarcas”.
La citada organización profesional agraria destaca que “la implantación de la siembra directa ha sido clave este año para mantener un mejor desarrollo vegetativo del cereal, ya que este sistema permite conservar mejor la humedad del suelo; por ello, en aquellas zonas en las que no se haya utilizado esta técnica la merma de producción será mayor”.
INCREMENTO IMPORTANTE DE LOS COSTES DE PRODUCCIÓN
ASAJA Aragón destaca “el aumento de la inversión realizada por los agricultores en esta campaña, dadas las buenas perspectivas generadas por las lluvias de invierno”. Dice que, “por ello, muchos productores optaron por cuidar más las explotaciones, con una mayor aportación de fertilizantes, herbicidas y fungicidas, y apostando por variedades de cereal más productivas”.
Añade: “Los elevados costes de producción seguirán reduciendo notablemente la rentabilidad de las explotaciones cerealistas: con los precios actuales del cereal, un agricultor necesita obtener alrededor de tres toneladas por hectárea en secano y cinco en regadío simplemente para cubrir todos los costes invertidos durante la campaña”.
ASAJA Aragón concluye que “esta situación vuelve a poner de manifiesto las dificultades económicas que atraviesa el sector cerealista; muchas explotaciones continúan trabajando con márgenes mínimos pese al importante esfuerzo inversor realizado por los agricultores”.











