El Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Técnicos Agrícolas de España presenta un informe sobre esta profesión y anima a la sociedad a tenerla en cuenta “por su fuerte arraigo territorial, orientación práctica y empleabilidad elevada”. La invitación se fundamenta en la dificultad actual para encontrar profesionales, en un momento de transformación en el sector agroalimentario y en el medio rural.
El citado Consejo General ha analizado las ofertas de empleo habidas en 2025, concluyendo que “hay una diversidad de perfiles, entre los que destacan el asesoramiento técnico de cultivos, redacción y dirección de proyectos, técnico comercial especializado en soluciones para el sector agrario, gestión medioambiental y tramitación de ayudas, calidad y trazabilidad en agroindustria, y consultoría, peritaciones y formación”.
El presidente de los ingenieros técnicos agrícolas de España señala que “una de las fortalezas de esta profesión es su versatilidad, ya que esta titulación habilita legalmente para una enorme variedad de funciones, desde la redacción de proyectos hasta la dirección de explotaciones, diseño de sistemas de riego, consultoría ambiental, industria agroalimentaria y valoración de daños y seguros agrarios”.
Respecto a la evolución académica, el Instituto de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España indica que “la Ingeniería Técnica Agrícola es una de las pocas ramas que mantiene una evolución ascendente”. También se hace referencia al “carácter habilitante de la titulación, que permite el ejercicio profesional directo, sin necesidad de cursar másteres adicionales”.
El Consejo General, que cuenta con veintiséis colegios territoriales en España, recuerda que “la colegiación es obligatoria para ejercer como ingeniero técnico agrícola; este requisito legal garantiza el respaldo técnico, jurídico y ético del profesional, al tiempo que permite acceder a servicios como la formación continua, visado de trabajos, asesoramiento especializado y acceso a una bolsa de empleo activa y adaptada al sector”.
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Cien años de la Confederación del Ebro: “Modernizar el país por medio del conocimiento, planificación y obras hidráulicas orientadas al interés común”
El Real Decreto por el que se creó la Confederación Sindical Hidrográfica del Ebro, actual Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), se firmó hace cien años —el 5 de marzo de 1926—. La Gaceta de Madrid lo publicó al día siguiente —el 6 de marzo de 1926—.
En este centenario, la CHE hace algunas reflexiones sobre su historia, su propia existencia y la conmemoración de la efemérides:
“La firma del Real Decreto y su publicación en la Gaceta de Madrid consolidó un modelo que introdujo la gestión del agua desde la unidad de cuenca, sin tener en cuenta los límites administrativos.
Una iniciativa acorde con el pensamiento regeneracionista de la época, que defendía modernizar el país mediante conocimiento, planificación y obras hidráulicas orientadas al interés común.
En ese contexto, el ingeniero Manuel Lorenzo Pardo impulsó la creación de un organismo para gestionar el agua con visión de conjunto: la Confederación Hidrográfica del Ebro.
Hoy la cuenca afronta episodios intensos de inundación y sequía. En ella conviven usos agrícolas, urbanos, energéticos, industriales y lúdicos, con la necesidad de conservar los ecosistemas.
La Confederación del Ebro lo aborda mediante la planificación, información pública, prevención y coordinación con administraciones y sectores.
El centenario sitúa el foco en ese trabajo: planificación, gestión y protección del dominio público hidráulico, construcción y mantenimiento de infraestructuras, gestión de patrimonio y su impacto directo en abastecimientos, actividad económica, prevención de crecidas y estado ambiental.
Las actividades conmemorativas ya están en marcha.
En diciembre de 2025 se inauguró en Reinosa la primera edición de la exposición itinerante Por la cuenca del Ebro, que continúa en 2026 por distintas sedes. La próxima será Miranda de Ebro, cuya inauguración está prevista para el 12 de marzo.
De octubre a enero se mostrará la exposición central en el Palacio de Sástago (Zaragoza), y también en el mes de octubre se celebrará el acto central conmemorativo.
El programa de 2026 incluye, además, la publicación de un libro, la realización de un documental y la organización de un ciclo de encuentros en los que se abordarán temas como la gestión del agua, la cultura de los territorios del Ebro, el medio ambiente, la historia o las actividades económicas en torno a los ríos”.











