La Diputación Provincial de Huesca (DPH) ha convocado una nueva edición de las subvenciones para el fomento de la trufa negra (Tuber melanosporum). Se ha consignado un presupuesto de 160.000 euros. El objetivo es “seguir ampliando el cultivo de la trufa negra en la provincia de Huesca, y contribuir a través de ello al mantenimiento de población en los municipios en los que se instalan las explotaciones truferas”.
La convocatoria dice que “pueden presentar iniciativas personas físicas y jurídicas, y ayuntamientos de la provincia de Huesca que sean titulares de derechos de propiedad, posesión o usufructo sobre las tierras”.
Indica que “son subvencionables el establecimiento de nuevas plantaciones (con plantas microrrizadas de trufa negra) y la mejora en explotaciones ya existentes (mediante la instalación de un sistema de riego)”.
La Diputación de Huesca señala que “el año pasado, gracias a estas ayudas (156.400 euros), se mejoraron 19 explotaciones truferas (con una superficie de 51 hectáreas) y se introdujeron 8 nuevas plantaciones (en 7 hectáreas de terreno)”.
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Riegos del Alto Aragón abordará en su jornada informativa, el 8 de octubre, la transición que vive el regadío en la actualidad
DIARIO DEL CAMPO
Riegos del Alto Aragón celebrará su jornada informativa el 8 de octubre de 2026, jueves, a las 10:00 horas en el Parque Tecnológico Walqa, en Huesca. El título elegido es “Regadío en transición: geopolítica, PAC y resiliencia hídrica”. Esta comunidad general propone “analizar los cambios que se están produciendo en el mundo desde tres escalas conectadas: la seguridad hídrica, las políticas agrarias y la capacidad del regadío para seguir produciendo de forma rentable, eficiente y ambientalmente responsable”.
Riegos del Alto Aragón explica que “el regadío europeo afronta una transición que va mucho más allá de la disponibilidad de agua, dado que la inestabilidad geopolítica, los costes de la energía y fertilizantes, la transformación de los mercados internacionales, la revisión de la Política Agraria Común (PAC) y las nuevas exigencias ambientales están modificando simultáneamente las condiciones en las que agricultores y comunidades de regantes deben tomar sus decisiones; la Unión Europea ha situado, además, dos cuestiones en el centro de esta transición: la resiliencia hídrica y el relevo generacional”.












