Sultana es una nueva variedad de olivar con la que BALAM Agriculture y la Universidad de Córdoba prevén revolucionar el sector de las plantaciones de alta densidad. Pedro Gálvez, socio y director de services en BALAM Agriculture, señala que “estamos convencidos de que sultana supone un antes y un después en la producción de olivar en alta densidad; nos encontramos ante una variedad con una rentabilidad muy por encima de todas las que se han comercializado hasta hoy”.
Indica igualmente que “sultana es la clave del presente para afrontar la agricultura del futuro; pensamos que sultana reinará en las fincas de olivar en alta densidad y que quien apueste por esta variedad hoy tendrá una ventaja competitiva mañana”. BALAM Agriculture se ha convertido en el único proveedor para Europa que puede comercializar y multiplicar la variedad de olivar sultana en los próximos treinta años.
La Universidad de Córdoba da los siguientes detalles técnicos de la variedad de olivar sultana:
“Sultana es el resultado genotípico del cruce de la variedad arbosana como parental femenino y sikitita como parental masculino. Cabe mencionar que ésta última es resultado de otro cruce entre las variedades picual y arbequina. Esto supone que sultana tiene lo mejor de cada variedad.
Sultana se caracteriza por su pronta maduración y precoz entrada en producción, tiene un buen rendimiento graso, por su porte y vigor se adapta perfectamente a la producción en alta densidad y su fruto es de mayor tamaño en comparación con el resto de las variedades para este tipo de plantaciones. Además, el aceite es de muy alta calidad.
Al ser una variedad muy temprana, permitirá al agricultor situar un aceite de una gran calidad en el mercado, adelantándose al resto de plantaciones con otras variedades”.
Otras noticias
La CHE recuerda que “el origen de las confederaciones hidrográficas está muy vinculado al desarrollo de las comunidades de regantes”
El jefe de la Oficina de Planificación de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Miguel García Vera, participó en el Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado en Ciudad Real del 13 al 17 de abril de 2026. Ahí señaló que “el origen de las confederaciones está muy relacionado con el desarrollo de las comunidades de regantes; en el caso del Ebro se trata de una relación directa que nos ha traído hasta hoy con unos resultados exitosos y que nos tiene que llevar a seguir trabajando para tener una gestión eficiente del agua”. Respecto a la pregunta de si se ha conseguido el objetivo de satisfacer las demandas hídricas, dio un “sí mayúsculo” y dio algunos datos: “En la cuenca del Ebro se ha incrementado la superficie de regadío a un ritmo de seis mil hectáreas por año, en el periodo 1965-2024; hay en la actualidad unas novecientas cincuenta mil hectáreas de regadío, con un elevado nivel de producción agrícola y cárnica”.













