Así se ha anunciado en la presentación de los aceites de oliva de la comarca del Somontano de Barbastro, evento en el que participaba la directora general de Promoción e Innovación Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, Carmen Urbano.
Esta zona de la provincia de Huesca trabaja en la creación de una Denominación de Origen que ayude a “destacar en los mercados no sólo por la calidad de sus productos, sino también por la personalidad diferenciada que le conceden unos suelos y condiciones climáticas concretos, y unas variedades de aceituna también particulares”.
Es una idea que Carmen Urbano apoya, asegurando que “tienen por delante un gran futuro”.
Hasta la fecha se ha realizado el estudio para la caracterización de los aceites y para justificar el vínculo del producto con el territorio.
Además, el proyecto también incluye un estudio de los suelos por parte de la Universidad de Zaragoza, y los análisis químicos y organolépticos por parte del Laboratorio Agroambiental del Gobierno de Aragón.
En los próximos meses comenzará a elaborarse el pliego de condiciones del producto y el reglamento de la Denominación de Origen.
El Grupo de Acción Local CEDER Somontano y la Comarca del Somontano de Barbastro han impulsado la creación de un grupo de trabajo en el que participan hasta 15 entidades distintas.
Por una parte, las cinco almazaras que molturan aceituna en el Somontano (Cooperativa la Unión de Salas Altas, Cooperativa San Antonio, Ecostean, Ferrer y Noguero).
Y, por otra, CEDER Somontano (coordinador), Comarca del Somontano de Barbastro, Jóvenes Agricultores, UAGA, Escuela Politécnica Superior de Huesca, Laboratorio Agroambiental del Gobierno de Aragón y tres propietarios de marcas comerciales de aceite (Aceite de Artasona, Cooperativa San Lorenzo de Estadilla y Biocastillazuelo).
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ALIA —Clúster de Logística de Aragón— ha reunido en Zaragoza a agentes de este sector para analizar las vulnerabilidades de la cadena logística agroalimentaria y los retos de la innovación. El evento ha contado con dos mesas redondas.
PRIMERA MESA REDONDA
Algunas de las cuestiones que se han abordado son éstas: ¿cómo se logra el equilibrio entre el elevado consumo energético en la cadena de frío y la reducción de emisiones? ¿Hasta qué punto el software permite anticipar roturas de stock? ¿Cómo se gestiona el estrés operativo de las flotas para garantizar el producto fresco? Han intervenido Jorge Falcón, de Carreras Grupo Logístico; Alberto Domínguez, de bonÀrea; Eduardo Costa, de Grupo Costa; y Guillermo Saldaña, de Panishop.
En la sesión se ha hablado de cómo enfrentarse a las grandes crisis y disrupciones, y se ha puesto de relevancia “la importancia de contar con planes de contingencia”. Jorge Falcón ha indicado, al respecto, que “son planes de reacción que se trabajan tanto internamente como con los clientes, y en los que se planifican cuestiones como las entregas o cómo gestionar las caídas”. Alberto Domínguez ha subrayado “la importancia de adaptarse en caso de sobrecostes para que no los asuma el cliente final”. Y Eduardo Costa ha destacado “las exigencias de la logística de animales vivos, ya que se viene de pandemias con elevados costes para el sector”.
SEGUNDA MESA REDONDA
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Teresa de la Cruz ha dicho: “La tecnología y el poder del dato están ahí; la cuestión es cómo y cuándo usar el dato. Verdaderamente no se está explotando; es un problema de confianza”. A este respecto, Jesús Estrada ha añadido “la cuestión de que las empresas asuman la cultura de la inversión, en el sentido de que se vea como un valor añadido y no como un coste; si demuestras con datos el retorno logrado de la inversión, la idea cambia”.












