El grupo operativo GO PDApp echa a andar con la intención de reducir las pérdidas y el desperdicio alimentario en el sector agrario. Se va a desarrollar hasta 2025 y cuenta con una ayuda de casi seiscientos mil euros. Incluye el diseño de un servicio de apoyo a las empresas para ayudarles a prevenir las pérdidas. Este servicio incluye el acompañamiento necesario para digitalizar su Plan de Prevención y Reducción de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario (PDA), que será obligatorio en el futuro, según se anuncia.
El GO PDApp está constituido por la Fundación Espigoladors como entidad representante, el Centro Tecnológico de la Energía y del Medio Ambiente (CETENMA) como coordinador técnico, y el Centro Tecnológico EnergyLab, Oreka Circular Economy, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Kiwi Atlántico, Jimbofresh y Cooperativa Agrícola Conca de la Tordera. También participan como miembros colaboradores Galinsect, Trasdeza Natur, Es Im-Perfect Food, la Cooperativa Agrícola Levante Sur y Newen.
Desde este grupo operativo se dan algunas cifras. La FAO estima que el coste económico directo de pérdidas o productos desperdiciados a nivel mundial es de mil millones de euros por año en costes económicos, setecientos mil millones de euros en costes ambientales y novecientos mil millones de euros en costes sociales, para los mil trescientos millones de toneladas de alimentos desperdiciados en toda la cadena alimentaria. De estas cifras, el sector primario es el responsable de cerca del ocho por ciento. En Europa, los datos más recientes apuntan a que un veinte por ciento de los alimentos producidos se acaban desperdiciando.
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La CHE recuerda que “el origen de las confederaciones hidrográficas está muy vinculado al desarrollo de las comunidades de regantes”
El jefe de la Oficina de Planificación de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Miguel García Vera, participó en el Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado en Ciudad Real del 13 al 17 de abril de 2026. Ahí señaló que “el origen de las confederaciones está muy relacionado con el desarrollo de las comunidades de regantes; en el caso del Ebro se trata de una relación directa que nos ha traído hasta hoy con unos resultados exitosos y que nos tiene que llevar a seguir trabajando para tener una gestión eficiente del agua”. Respecto a la pregunta de si se ha conseguido el objetivo de satisfacer las demandas hídricas, dio un “sí mayúsculo” y dio algunos datos: “En la cuenca del Ebro se ha incrementado la superficie de regadío a un ritmo de seis mil hectáreas por año, en el periodo 1965-2024; hay en la actualidad unas novecientas cincuenta mil hectáreas de regadío, con un elevado nivel de producción agrícola y cárnica”.













