Con esa idea convoca la Alianza Agroalimentaria Aragonesa la “Conferencia sobre el vínculo entre campo y ciudad”, que se celebra este miércoles, 20 de septiembre, en Zaragoza (en el hotel Palafox) de 09:30 a 14:00 horas. Ángel Jiménez, decano del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco, incide en que “el medio rural precisa de la complicidad del medio urbano”.
Argumenta que “la alimentación es esencial para vivir y para hacerlo con salud; sin embargo, los consumidores, por desgracia, no son conscientes de dónde vienen los alimentos”. Y añade: “El trabajo de los agricultores y ganaderos debe reconocerse y debe valorarse en su justa medida; la ciudadanía, si supiese todo lo que entra en juego para producir alimentos, no los vería caros, sino baratos”.
Es algo en lo que también incide José María Alcubierre, secretario general de UAGA-COAG, el cual reconoce que “la brecha existente entre el campo y la ciudad es cada vez mayor; son dos mundos que se están alejando”. Explica que “hace algunas décadas las personas que vivían en la ciudad aún tenían raíces cercanas en el campo y sabían cómo era éste; ahora, en cambio, los jóvenes tienen una mezcla de visión idílica fantasiosa y de menosprecios hacia quien vive en un pueblo”.
La “Conferencia sobre el vínculo entre campo y ciudad” constará de tres mesas de trabajo simultáneas, a partir de las cuales se seguirá profundizando en el deseo de que la sociedad urbana conozca la importancia del trabajo de los agricultores y los ganaderos en el campo. Está previsto que este evento sea clausurado por el consejero de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón, Ángel Samper.
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La CHE recuerda que “el origen de las confederaciones hidrográficas está muy vinculado al desarrollo de las comunidades de regantes”
El jefe de la Oficina de Planificación de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Miguel García Vera, participó en el Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado en Ciudad Real del 13 al 17 de abril de 2026. Ahí señaló que “el origen de las confederaciones está muy relacionado con el desarrollo de las comunidades de regantes; en el caso del Ebro se trata de una relación directa que nos ha traído hasta hoy con unos resultados exitosos y que nos tiene que llevar a seguir trabajando para tener una gestión eficiente del agua”. Respecto a la pregunta de si se ha conseguido el objetivo de satisfacer las demandas hídricas, dio un “sí mayúsculo” y dio algunos datos: “En la cuenca del Ebro se ha incrementado la superficie de regadío a un ritmo de seis mil hectáreas por año, en el periodo 1965-2024; hay en la actualidad unas novecientas cincuenta mil hectáreas de regadío, con un elevado nivel de producción agrícola y cárnica”.













