Es lo apuntado por el secretario general de Agricultura y Alimentación del Ministerio, Fernando Miranda, en el Pleno del Observatorio de la Cadena Alimentaria, celebrado por videoconferencia con la participación del conjunto de las comunidades autónomas.
Ya se llevó a cabo una primera modificación de la Ley, mediante el Real Decreto-Ley de medidas urgentes en materia de agricultura y alimentación; ahora se trabaja en un borrador de anteproyecto de nueva Ley.
En su desarrollo legislativo está previsto incorporar, según el Ministerio, las inquietudes de todos los eslabones de la cadena.
El Pleno del Observatorio ha conocido la metodología que se va a utilizar para el estudio de la cadena de valor de cuatro productos: Aceite de oliva virgen extra, leche líquida, melocotón y nectarina.
Fernando Miranda ha aprovechado este encuentro para poner de relieve el papel que ha jugado la cadena alimentaria durante el Estado de Alarma, garantizando el suministro de productos a la ciudadanía.
El Ministerio anuncia una nueva campaña institucional para luchar contra el desperdicio alimentario, que se iniciará a mediados de 2021. Se sumará a las que ya se están llevando a cabo: “El arte del saber hacer” y “Pescado: Rico, sano y seguro”.
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La CHE recuerda que “el origen de las confederaciones hidrográficas está muy vinculado al desarrollo de las comunidades de regantes”
El jefe de la Oficina de Planificación de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Miguel García Vera, participó en el Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado en Ciudad Real del 13 al 17 de abril de 2026. Ahí señaló que “el origen de las confederaciones está muy relacionado con el desarrollo de las comunidades de regantes; en el caso del Ebro se trata de una relación directa que nos ha traído hasta hoy con unos resultados exitosos y que nos tiene que llevar a seguir trabajando para tener una gestión eficiente del agua”. Respecto a la pregunta de si se ha conseguido el objetivo de satisfacer las demandas hídricas, dio un “sí mayúsculo” y dio algunos datos: “En la cuenca del Ebro se ha incrementado la superficie de regadío a un ritmo de seis mil hectáreas por año, en el periodo 1965-2024; hay en la actualidad unas novecientas cincuenta mil hectáreas de regadío, con un elevado nivel de producción agrícola y cárnica”.












