Es lo que ha dicho el consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, en el I Encuentro Internacional Renowagro, celebrado lunes y martes en el Palacio de Congresos de Zaragoza bajo la organización del grupo Térvalis. El consejero dice que “el nitrógeno es un nutriente fundamental para producir alimentos y, a medida que aumenta la población mundial, la producción agrícola deberá seguir creciendo; no solamente es imprescindible garantizar la alimentación a la población en términos de suficiencia, sino que hay que hacerla asequible y saludable”. Es por ello por lo que Joaquín Olona es rotundo al afirmar que “reducir drásticamente la disponibilidad de nitrógeno en los cultivos abocaría al colapso alimentario”.
Explica que “el problema no es la fertilización en sí misma, sino la gestión ineficaz del nitrógeno fruto del desacoplamiento entre la demanda (agricultura) y la oferta (ganadería e industria química)”. Lo que el consejero Joaquín Olona propone es “modificar el modelo vigente de gestión del nitrógeno, que es muy costoso e ineficiente desde el punto de vista económico y ambiental”. Añade que “la discusión no debe ser si necesitamos nitrógeno o no sino de dónde viene y cómo lo aplicamos”. Y concluye: “Aragón quiere ser la primera comunidad en asumir el reto de sustituir los fertilizantes minerales por los orgánicos procedentes de los purines y estiércoles”.
Otras noticias
El Día Mundial de las Legumbres se conmemora este 10 de febrero, incidiendo en que es un “alimento clave para la salud, el campo y el planeta”
Varias entidades se han pronunciado en las jornadas previas y en el propio Día Mundial de las Legumbres, que se conmemora este martes, 10 de febrero, sobre la relevancia de este cultivo y alimento. En 2016, la FAO celebró el Año Internacional de las Legumbres y desde entonces se fijó el 10 de febrero como jornada para recordar esa importancia.
La Asociación de Legumbristas de España señala que “las legumbres son un alimento clave para la salud, el campo y el planeta” e incide en “su papel fundamental en una dieta saludable, sostenible y culturalmente arraigada”.
El Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) recuerda que “España tiene una larga tradición de cultivo y consumo de leguminosas, aunque ambos descendieron drásticamente desde 1950, bajando desde los trece kilos por habitante y año hasta los tres kilos”.
La tendencia ha cambiado en los últimos años. La Asociación de Legumbristas de España indica que “ahora hay un crecimiento sostenido, tanto en el ámbito doméstico como en hostelería”. El consumo actual per cápita está en torno a los tres kilos y medio por persona y año.
Alude al “trabajo realizado por los envasadores de legumbres, que han sabido adaptar el producto a las demandas del consumidor actual: legumbres cocidas y listas para consumir, apuesta por orígenes y variedades tradicionales, e innovación en presentaciones”.
El Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) habla, por su parte, del “trabajo científico que se viene desarrollando en diversos proyectos para la mejora de la producción y de variedades, con el fin de potenciar estos cultivos a corto y medio plazo en la cuenca mediterránea”.
El citado instituto explica que “las judías, lentejas, garbanzos, habas y guisantes son los tipos de legumbres más conocidos y consumidos, pero existen más en todo el mundo, aportando grandes beneficios desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, la nutrición, la salud, el cambio climático y la biodiversidad”.
Incluso una empresa especializada en la gestión del excedente alimentario —Phenix— se ha pronunciado sobre este cultivo, destacando que “las legumbres son aliadas clave contra el desperdicio alimentario, gracias a su larga vida útil y versatilidad”.















