Es lo que ha dicho el consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, en el I Encuentro Internacional Renowagro, celebrado lunes y martes en el Palacio de Congresos de Zaragoza bajo la organización del grupo Térvalis. El consejero dice que “el nitrógeno es un nutriente fundamental para producir alimentos y, a medida que aumenta la población mundial, la producción agrícola deberá seguir creciendo; no solamente es imprescindible garantizar la alimentación a la población en términos de suficiencia, sino que hay que hacerla asequible y saludable”. Es por ello por lo que Joaquín Olona es rotundo al afirmar que “reducir drásticamente la disponibilidad de nitrógeno en los cultivos abocaría al colapso alimentario”.
Explica que “el problema no es la fertilización en sí misma, sino la gestión ineficaz del nitrógeno fruto del desacoplamiento entre la demanda (agricultura) y la oferta (ganadería e industria química)”. Lo que el consejero Joaquín Olona propone es “modificar el modelo vigente de gestión del nitrógeno, que es muy costoso e ineficiente desde el punto de vista económico y ambiental”. Añade que “la discusión no debe ser si necesitamos nitrógeno o no sino de dónde viene y cómo lo aplicamos”. Y concluye: “Aragón quiere ser la primera comunidad en asumir el reto de sustituir los fertilizantes minerales por los orgánicos procedentes de los purines y estiércoles”.
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La nueva ejecutiva de COAG, con participación de Javier Fatás, de UAGA, se ha reunido con el ministro de Agricultura, Luis Planas. Le pide que “el campo sea protagonista en el desarrollo urgente del Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática”. Andrés Góngora, secretario general de COAG, le ha dicho que, “en un verano marcado por las olas de calor y los incendios, es vital reconocer al sector agrario como parte de la solución”. La ejecutiva de COAG ha reclamado al Gobierno de España “un apoyo decisivo a los pastores como cuerpo de elite rural frente a los incendios”. Andrés Góngora señala que “el pastoreo durante todo el año puede reducir hasta en un noventa por ciento el combustible vegetal en bosques, sotobosques y montes bajos; así, cuando llegue el fuego, los incendios serán más pequeños”.















