La Comisión Europea está trabajando en la reforma del sistema de indicaciones geográficas de la Unión Europea (será presentada a principios de 2022). En este proceso las organizaciones sectoriales de productos vinculados al origen (denominaciones e indicaciones geográficas protegidas) ya se han pronunciado. Han manifestado al intergrupo sobre vinos, bebidas espirituosas y productos de calidad del Parlamento Europeo que “se necesita reforzar las indicaciones geográficas en el marco de la estrategia De la Granja a la Mesa”.
Explican que “las indicaciones geográficas deben seguir siendo una piedra angular de la política de desarrollo agrícola, alimentaria y rural de la Unión Europea, así como de la política comercial de la Unión; y esta reforma del sistema de indicaciones geográficas debe contribuir a aumentar el conocimiento sobre ellas y su atractivo entre los consumidores”.
Las organizaciones representativas de las denominaciones de origen europeas y nacionales de los grandes países productores (Francia, España, Italia y Portugal), entre las que se encuentra la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV) por parte española, siguen trabajando para que haya el máximo consenso sectorial y la máxima unidad de criterio entre ellas.
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Riegos del Alto Aragón abordará en su jornada informativa, el 8 de octubre, la transición que vive el regadío en la actualidad
DIARIO DEL CAMPO
Riegos del Alto Aragón celebrará su jornada informativa el 8 de octubre de 2026, jueves, a las 10:00 horas en el Parque Tecnológico Walqa, en Huesca. El título elegido es “Regadío en transición: geopolítica, PAC y resiliencia hídrica”. Esta comunidad general propone “analizar los cambios que se están produciendo en el mundo desde tres escalas conectadas: la seguridad hídrica, las políticas agrarias y la capacidad del regadío para seguir produciendo de forma rentable, eficiente y ambientalmente responsable”.
Riegos del Alto Aragón explica que “el regadío europeo afronta una transición que va mucho más allá de la disponibilidad de agua, dado que la inestabilidad geopolítica, los costes de la energía y fertilizantes, la transformación de los mercados internacionales, la revisión de la Política Agraria Común (PAC) y las nuevas exigencias ambientales están modificando simultáneamente las condiciones en las que agricultores y comunidades de regantes deben tomar sus decisiones; la Unión Europea ha situado, además, dos cuestiones en el centro de esta transición: la resiliencia hídrica y el relevo generacional”.














