La Revista Sobremesa rinde homenaje al sector del vino en España. Y lo hace con la edición de un video con imágenes de viñedos, bodegas, botellas, copas,… y con mensajes de propietarios de bodegas señeras de nuestro país. Es el caso de Luis Nozaleda, de Enate (en la Denominación de Origen Somontano).
Este mini-documental incide en la importancia que tiene el vino para los españoles. Se cita su relevancia socioeconómica (con el movimiento que hay en torno a las más de 4.000 bodegas), pero también se habla de la dimensión que adquieren (en torno al vino) la cultura, arte, eventos, naturaleza,…
Precisamente Luis Nozaleda, de Enate, hace alusión a la cultura y al arte, que han sido protagonistas y seña de identidad de esta bodega altoaragonesa desde su creación.
El video concluye con la afirmación “La vida nos aguarda cerca del vino”.
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El colectivo veterinario alerta sobre el burnout o síndrome de desgaste profesional; señala que “es un problema colectivo” y que “debe actuarse ya sobre él”
El Colegio de Veterinarios de Huesca acogió días atrás una jornada informativa titulada “Cuando la vocación pesa: el coste emocional de la profesión veterinaria”. Este colectivo puso así sobre la mesa el burnout o síndrome de desgaste profesional, “un problema colectivo que es urgente visibilizar, medir y actuar sobre él”. Es el mensaje que se lanzó en una sesión que fue impartida por Lorena Millán, doctora en Veterinaria y graduada en Psicología Clínica, y presentada por Fernando Carrera, presidente del Colegio de Veterinarios.
En la jornada se apuntó que “el burnout o síndrome de desgaste profesional se define como un estado de agotamiento físico, emocional y mental derivado del estrés laboral crónico; en la profesión veterinaria se ha convertido en un fenómeno de enorme relevancia por su frecuencia y por sus consecuencias”. Se dijo que “es cada vez más un problema colectivo que afecta a todos los que ejercen la profesión veterinaria, repercutiendo en la sostenibilidad de las clínicas y empresas, y en la calidad de la atención que reciben los animales”.
Se habló de tres estudios realizados al respecto, los cuales inciden en que “el burnout veterinario no puede entenderse como una fragilidad individual ni como un problema aislado, sino que es la expresión de un modelo profesional sometido a una elevada presión emocional, organizativa, burocrática y social, por lo que visibilizarlo, medirlo y actuar sobre ello es ya una necesidad urgente”.












