El Consejo de Administración de la Sociedad Estatal Mercantil de Infraestructuras Agrarias (SEIASA) ha aprobado encargar a Tragsa la ejecución de las obras de modernización de los regadíos de la comunidad de regantes de Molinar del Flumen, en la provincia de Huesca y dentro del sistema de Riegos del Alto Aragón. La obra lleva por título “Proyecto de estación de bombeo, proyecto eléctrico y sistema de telecontrol para la eficiencia energética de la zona regable de la margen derecha del río Flumen de la comunidad de regantes Molinar del Flumen (Huesca)”.
Es una actuación que cuenta con un presupuesto de nueve millones de euros (IVA no incluido). Afectará a 3.643 hectáreas de los municipios de Barbués, Sangarrén, Torres de Barbués y Almuniente; y beneficiará a 351 regantes. El Ministerio de Agricultura ejecuta este proyecto a través de SEIASA en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía Española (Fase I).
El objeto de la modernización es “construir una estación de bombeo que se abastezca de la red eléctrica y que permita eliminar el uso de motores diésel utilizados actualmente, suministrando la presión necesaria para un riego eficiente; e implantar un sistema de telecontrol para una gestión más eficaz en toda la zona regable”.
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Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.













