El Consejo Regulador del Ternasco de Aragón IGP ha reactivado para este mes de septiembre y primera mitad de octubre su campaña “Paquitos y churrasquitos, la carne rosa al alcance de tu mano”, que ya lanzó en el mismo período del año pasado. Las chuletillas (o costillas) y las paletillas son las referencias más conocidas del cordero pero éste también tiene cuello, falda y pierna.
Para incentivar el consumo de estas otras partes, desde hace un tiempo el sector ovino en general y el Ternasco de Aragón en particular potencia sus nuevos cortes, chuleteados y deshuesados para facilitar su cocinado.
De estos nuevos cortes destaca la aceptación e implantación nacional de dos: los churrasquitos (trocitos de falda, adobados o no) y los filetes finos de pierna sin hueso. Ternasco de Aragón ha elaborado un texto promocional de los paquitos y los churrasquitos. Es éste:
“Ambas opciones son populares, no precisan de cubiertos y son aptas para todos los públicos. Se pueden consumir en casa o en cualquiera de los establecimientos hosteleros que los ofrecen y que el Consejo Regulador del Ternasco de Aragón da a conocer con esta campaña.
Al menos treinta y siete establecimientos hosteleros ofrecen estos días un total de cincuenta originales paquitos y raciones de churrasquitos de Ternasco de Aragón en diferentes municipios de Aragón.
Entre los paquitos las propuestas son muy diversas: desde el clásico premiado “Paquito de Ternasco de Aragón con huevos rotos” de La Antilla (Zaragoza), hasta los paquitos de filete fino de Ternasco “con hongos, piquillos y queso” y “con bacon, huevo y queso” del Flash Gastrobar (Alagón), pasando por el “Paquito Jorgito con patata asada y ajolio casero” del Gratal (Ejea de los Caballeros).
También el dedicado al Pastor de Andorra de la Bocatería Bocatart (Zaragoza), que lleva “picada de Ternasco de Aragón, crema de foie, cebolla caramelizada, bacon ahumado, mézclum de lechugas y queso curado”; y los seis paquitos que ofrece Juan José Navarro en el Cervino (La Almozara, Zaragoza), en formato estándar o en barra monumental.
Son varias las raciones de churrasquitos clásicos, asados al horno o fritos, sin más acompañamiento que una salsa ligera o alguna guarnición complementaria. Pero también pueden llevarnos de viaje por el mundo: como los del “lejano oriente” de Cristián Yáñez en La Ternasca, o el “Tajín marroquí de churrasquitos de Ternasco de Aragón” de la nueva Brasería Fire de Adrián García, ambos en el casco viejo de Zaragoza.
Para su consumo en casa pueden adquirirse tanto los churrasquitos como el filete fino de Ternasco de Aragón (recomendado para preparar paquitos) en más de trescientos puntos de venta del cuadrante nordeste de España: en carnicerías especialistas y en los supermercados e hipermercados de Eroski, El Corte Inglés, Alcampo y Carrefour”.
Otras noticias
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.















