Es una propuesta de la Diputación Provincial de Huesca y del Patronato del Parque Nacional de Ordesa y Monte Pérdido dirigida al Gobierno de España. Sí se lo han transmitido el presidente de la primera, Miguel Gracia, y el presidente del segundo, Modesto Pascau, a la directora general de Biodiversidad, Bosques y Desertificación, María Jesús Rodríguez; y a la subdirectora general de Política Forestal y Lucha contra la Desertificación, Elsa Enríquez. El objetivo de la propuesta es “mejorar la gestión forestal y promover la ganadería extensiva”. Se quiere “conformar un proyecto que obtenga fondos europeos que permitan favorecer el ganado extensivo, especialmente de ovino; en este sentido, se cuenta con la iniciativa de la Escuela de Pastores de Aragón, de San Juan de Plan (Huesca)”.
Modesto Pascau indica que “la ganadería extensiva tiene una importancia capital en la conservación del paisaje, pero hay otro factor crucial, que es la necesidad de una gestión forestal adecuada; la extensión de masas boscosas se ha duplicado en el Pirineo y Prepirineo aragonés en el último siglo y también lo ha hecho la densidad, por lo que es un caldo de cultivo que eleva el riesgo de incendios”. Añade que “se debe planificar políticas que recuperen el paisaje mosaico típico de este territorio: una combinación de áreas características de alta montaña, con zonas boscosas, prados y parcelas de cultivo”.
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ASAJA Aragón alerta de “una posible catástrofe productiva en cereales, que sería la puntilla para muchas explotaciones agrícolas de este territorio”
ASAJA Aragón alerta sobre “la situación crítica que atraviesan los cultivos de cereal y proteaginosas de buena parte de los secanos aragoneses, especialmente del centro de Aragón (sur de las provincias de Huesca y de Zaragoza, y norte de la de Teruel); allí la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas están poniendo en serio riesgo la campaña agrícola de este año”.
Explica que “las citadas zonas precisan, de manera urgente, de lluvias generalizadas y de una bajada de temperaturas en los próximos días; sin embargo, la previsión del tiempo habla de precisamente todo lo contrario, lo que podría abocar a numerosas parcelas a producciones mínimas e, incluso, nulas”.
ASAJA Aragón destaca, además, “la paradoja que vive el campo este año, ya que, tras un invierno lluvioso, muchos agricultores realizaron inversiones mayores en fertilizantes, herbicidas y fungicidas, confiando en una campaña normal o positiva; si finalmente no se logra cosechar, las pérdidas económicas serán todavía más graves”.
Por todo ello, si la situación se mantiene, ASAJA solicitará al Gobierno de Aragón y al de España “medidas de apoyo para los agricultores afectados”. Y concluye: “De confirmarse esta catástrofe productiva, estaríamos ante la puntilla para muchas explotaciones cerealistas aragonesas”.













