El teosinte constituye una de las preocupaciones de los maiceros, dado que es una planta invasora que no puede tratarse con herbicidas, al ser un ancestro del propio maíz. Se citó por vez primera en Aragón en 2014. Desde entonces, el Centro de Sanidad y Certificación Vegetal de Aragón lleva a cabo el seguimiento de esta planta.
Ahora, para continuar con los estudios sobre teosinte, se pone en marcha un nuevo proyecto europeo en el que participa el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (CITA) de Aragón. Lleva por título “Monitoreo y evaluación del impacto potencial del teosinte en los cultivos de maíz en la Unión Europea”.
Los objetivos de los trabajos que se van a llevar a cabo son los siguientes:
– Conocer la distribución actual y el contexto agronómico del teosinte en España y en Francia.
– Determinar la frecuencia de hibridación entre teosinte y maíz Bt bajo condiciones controladas y en campo.
– Estudiar la posibilidad de que el teosinte albergue insectos taladros y otros lepidópteros no objetivos, y la eventual presencia de la proteína Cry1Ab, propia del maíz transgénico.
– Estudiar las regiones genómicas implicadas en la introgresión del maíz y sus parámetros biológicos.
– Caracterizar genéticamente los teosintes españoles, comparándolos con los que se desarrollan en Francia.
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La CHE recuerda que “el origen de las confederaciones hidrográficas está muy vinculado al desarrollo de las comunidades de regantes”
El jefe de la Oficina de Planificación de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Miguel García Vera, participó en el Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado en Ciudad Real del 13 al 17 de abril de 2026. Ahí señaló que “el origen de las confederaciones está muy relacionado con el desarrollo de las comunidades de regantes; en el caso del Ebro se trata de una relación directa que nos ha traído hasta hoy con unos resultados exitosos y que nos tiene que llevar a seguir trabajando para tener una gestión eficiente del agua”. Respecto a la pregunta de si se ha conseguido el objetivo de satisfacer las demandas hídricas, dio un “sí mayúsculo” y dio algunos datos: “En la cuenca del Ebro se ha incrementado la superficie de regadío a un ritmo de seis mil hectáreas por año, en el periodo 1965-2024; hay en la actualidad unas novecientas cincuenta mil hectáreas de regadío, con un elevado nivel de producción agrícola y cárnica”.













