El salón de actos de la Diputación Provincial de Huesca acogió el 6 de octubre la decimoprimera jornada del Instituto de Estudios Altoaragoneses sobre conservación y rehabilitación de suelos. Este evento sirvió para “analizar los efectos de las quemas y desbroces de matorral como herramientas para la recuperación de pastos y otros servicios ecosistémicos en montaña (conservación de suelos y agua, incremento de la biodiversidad y generación de un paisaje en mosaico, más resiliente frente a los grandes incendios forestales)”.
Esta jornada contó con la coordinación de David Badía, catedrático de edafología, y con el patrocinio del Instituto de Estudios Altoaragoneses y de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo (Delegación en Aragón). Hubo tres ponencias:
– Rosa María Canals (UPN) expuso las consecuencias de la interacción fuego-herbívoro en el estado ecológico y de conservación de los pastos pirenaicos navarros, a través de diferentes resultados de experiencias derivadas del uso del fuego y el pastoreo en el Pirineo navarro.
– Domingo Molina (UdL) habló de la utilidad de las quemas prescritas de matorral como herramienta para la protección de ecosistemas y la conservación de suelos y agua.
– Teodoro Lasanta (IPE) mostró la utilidad del desbroce mecánico de matorral para recuperar pastos y otros servicios ecosistémicos en la montaña riojana.
Este ciclo de jornadas se celebra desde el año 2001, tratándose temas como el manejo de residuos en suelos agrícolas; la rehabilitación de Tecnosols en espacios afectados por minería a cielo abierto y por canteras; el saneamiento de suelos contaminados; la estabilización de los taludes de infraestructuras viarias, y la protección y mejora de suelos degradados mediante cubiertas; y la aplicación de la teledetección y de otras tecnologías de la información geográfica al ámbito agrario y forestal.
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La Diputación de Huesca concede el Félix de Azara 2026 a los regantes de la provincia “por su contribución al medio ambiente y al desarrollo sostenible”
El pleno de la Diputación de Huesca ha aprobado por unanimidad conceder el XXVIII Galardón Félix de Azara a los regantes de toda la provincia. Esta institución, con su máximo reconocimiento, quiere “valorar el trabajo de este colectivo, representado por Riegos del Alto Aragón y por el Canal de Aragón y Cataluña, a favor del medio ambiente y el desarrollo sostenible”. Argumenta que “esos dos sistemas no sólo riegan campos, sino que estructuran el territorio, hacen posible la vida en amplias zonas rurales y contribuyen a mantener un equilibrio entre actividad humana y medio natural”.
Al hilo de la concesión de este Galardón Félix de Azara, la Diputación Provincial de Huesca hace público el siguiente comunicado:
“Las grandes infraestructuras hidráulicas no han servido solamente para crear regadíos. La construcción de grandes canales y embalses ha llevado agua a rincones donde antes no la había. Gracias a estos sistemas, muchas poblaciones y miles de personas de nuestra provincia se aseguran el abastecimiento de agua potable incluso en tiempos de sequía.
Más allá del agua de boca, la red hidráulica ha transformado por completo la agricultura, convirtiendo tierras áridas en espacios fértiles y productivos. Hoy, este modelo sostiene miles de explotaciones agrarias y da soporte a una actividad económica que fija población, vertebra el territorio y contribuye a evitar el abandono y la degradación del medio rural.
Además, los regantes han apostado de forma clara por las nuevas tecnologías para la gestión del agua, desarrollando proyectos de digitalización, sistemas de telemando remoto, automatización de captaciones, sustitución de compuertas manuales por motorizadas, uso de energías renovables,… Una transformación tecnológica que tiene un fin ambiental directo: usar mejor el agua y mejorar la capacidad de respuesta del sistema.
Por todos estos motivos, la Diputación quiere reconocer a quienes, generación tras generación, han hecho posible todo esto: los regantes de nuestra provincia, que han sido y siguen siendo pieza fundamental en el desarrollo de nuestra tierra.
Premiar a los regantes es también reconocer una forma de entender el medio rural. Una forma basada en cuidar el agua, hacerla productiva sin despilfarro, compartirla entre territorios, tecnificar su gestión y convertir ese esfuerzo en prosperidad, empleo y cohesión territorial. Esa combinación entre naturaleza, trabajo humano e innovación conecta a la perfección con el espíritu de un galardón ambiental como el Félix de Azara”.
















