La Comisión Europea ha presentado su propuesta de presupuesto agrario para el periodo 2021-2027. No ha contentado a COAG (UAGA) y UPA, sino más bien todo lo contrario. Estas organizaciones profesionales agrarias denuncian los recortes que va a sufrir la Política Agraria Común (PAC). COAG dice que España va a perder 585 millones de euros cada año.
La propuesta europea de presupuesto agrario habla de 348.300 millones de euros para los próximos siete años, frente a los 383.000 millones del periodo que ahora finaliza. Estas cifras corresponden a los fondos agrarios.
Las ayudas directas de la PAC pasan de 286.000 millones a 258.300 millones de euros. La asignación para desarrollo rural va a ser de 90.000 millones de euros.
COAG lamenta que el peso del agro en el presupuesto de la Unión Europea pase del 35 al 19 por ciento. España ha recibido 45.000 millones de euros en el periodo 2014-2020.
UPA señala que “con cada vez más exigencias y menos presupuesto, las cuentas no les salen a los agricultores y ganaderos españoles; pero recortando la PAC no sólo pierden los agricultores sino que pierde toda la sociedad”.
Esta organización agraria añade: “Europa se merece una Política Agraria Común más fuerte, más justa y más social, que apoye a los modelos que más beneficios aportan a la sociedad, y que garantice a los 500 millones de europeos la soberanía alimentaria que merecen y demandan”.
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.










