La Interprofesional de la Carne de Vacuno de España (PROVACUNO) convoca una nueva edición de su certamen fotográfico Objetivo Vacuno. Los trabajos se pueden presentar hasta el 23 de agosto. El objetivo de este concurso es “dar visibilidad al trabajo diario de los ganaderos, industriales y comercializadores del sector, así como al medio rural y a la propia carne de vacuno, protagonista de nuestra gastronomía y presente en las mesas de millones de personas en todo el mundo”. Este año hay tres categorías:
– “Consumo de carne de vacuno y ocio”.
– “Ganadería, industria y medio rural”.
– “Meme”: “Los participantes deberán aprovechar fotografías relacionadas con el sector de vacuno de carne o con la carne de vacuno y añadirles, de manera ingeniosa y original por medio de un montaje similar a los de los populares memes de internet, frases graciosas o simpáticas sobre nuestra carne (se valorará el comentario, no tanto la imagen); los mejores memes serán seleccionados para formar parte del merchandising de PROVACUNO».
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Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.













