Así se ha anunciado en la presentación de los aceites de oliva de la comarca del Somontano de Barbastro, evento en el que participaba la directora general de Promoción e Innovación Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, Carmen Urbano.
Esta zona de la provincia de Huesca trabaja en la creación de una Denominación de Origen que ayude a “destacar en los mercados no sólo por la calidad de sus productos, sino también por la personalidad diferenciada que le conceden unos suelos y condiciones climáticas concretos, y unas variedades de aceituna también particulares”.
Es una idea que Carmen Urbano apoya, asegurando que “tienen por delante un gran futuro”.
Hasta la fecha se ha realizado el estudio para la caracterización de los aceites y para justificar el vínculo del producto con el territorio.
Además, el proyecto también incluye un estudio de los suelos por parte de la Universidad de Zaragoza, y los análisis químicos y organolépticos por parte del Laboratorio Agroambiental del Gobierno de Aragón.
En los próximos meses comenzará a elaborarse el pliego de condiciones del producto y el reglamento de la Denominación de Origen.
El Grupo de Acción Local CEDER Somontano y la Comarca del Somontano de Barbastro han impulsado la creación de un grupo de trabajo en el que participan hasta 15 entidades distintas.
Por una parte, las cinco almazaras que molturan aceituna en el Somontano (Cooperativa la Unión de Salas Altas, Cooperativa San Antonio, Ecostean, Ferrer y Noguero).
Y, por otra, CEDER Somontano (coordinador), Comarca del Somontano de Barbastro, Jóvenes Agricultores, UAGA, Escuela Politécnica Superior de Huesca, Laboratorio Agroambiental del Gobierno de Aragón y tres propietarios de marcas comerciales de aceite (Aceite de Artasona, Cooperativa San Lorenzo de Estadilla y Biocastillazuelo).
Otras noticias
UAGA-COAG alerta sobre el avance del fuego bacteriano en perales de Calatayud y Valdejalón, y pide una ayuda mayor a los agricultores afectados
UAGA-COAG alerta sobre el avance que está experimentando el fuego bacteriano —Erwynia amilovora— en perales de Calatayud y Valdejalón. Dice que “su incidencia está provocando la desaparición de estos frutales: se han perdido setecientas hectáreas en los últimos diez años en esas dos comarcas zaragozanas”. Por ello, UAGA-COAG solicita al Gobierno de Aragón que contemple “indemnizaciones por lucro cesante e, incluso, por cese de actividad”. Explica que “la orden publicada en 2025 ha resultado totalmente insuficiente porque únicamente contemplaba ayudas por arranque y replantación, y dejaba sin cubrir la pérdida de renta de los agricultores obligados a arrancar sus perales —tardan cuatro años en comenzar a producir y unos siete años en llegar a la plena producción—”.












