IASA y la cosechadora española es el título del libro escrito por Miguel Ángel Rubio Sánchez y publicado por la editorial oscense Pirineo. Es una obra de seiscientas cincuenta y dos páginas en las que se narra “la hazaña histórica de quienes inventaron la primera cosechadora cien por cien española, y lo hicieron en Huesca”. Es un libro editado a color.
Algunas de las reflexiones que se hacen sobre este trabajo son las siguientes:
– “Los lectores encontrarán en esta interesante obra considerable información sobre las cosechadoras IASA, además del origen, auge y caída de esta pionera y emblemática empresa española que se dedicó a la fabricación de maquinaria agrícola allá por los años cincuenta. Se hace un recorrido cronológico y técnico, con la fabricación casi artesanal de los primeros modelos hasta su madurez, con la creación de una amplia gama de productos en el ámbito agrario, industrial y militar”.
– “La obra, fruto de una intensa labor documental, no sólo muestra la descripción de los variados modelos de cosechadoras y otras maquinarias de una empresa nacional que competía de forma exitosa contra las grandes multinacionales del sector, sino que, fruto de una labor de análisis profunda, el autor nos señala las razones que llevaron en los años noventa al cierre de esta empresa. Razones que resultan clarividentes y proféticas para la actualidad. El lector llegará a la conclusión de que no es un libro sobre el pasado sino que es una obra que refleja la encrucijada del presente y futuro del sector agrario e industrial español”.
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Los altos costes de producción condicionan una cosecha de cereal de invierno en Aragón que ASAJA estima en algo más de dos millones ochocientas mil toneladas
ASAJA publica su estimación de cosecha de cereal de invierno en Aragón. Prevé que en este 2026 se superen los dos millones ochocientas mil toneladas y reconoce que “es un año marcado por una meteorología muy cambiante y por un incremento importante de los costes de producción”.
METEOROLOGÍA CAMBIANTE
ASAJA Aragón destaca que “las abundantes lluvias registradas durante el invierno hicieron prever una campaña muy positiva; sin embargo, el exceso de calor registrado en abril afectó negativamente al desarrollo del cereal en muchas zonas”. Reconoce que “las lluvias posteriores y el descenso de temperaturas en mayo han ayudado a mejorar parcialmente la evolución de los cultivos, aunque de manera desigual según comarcas”.
La citada organización profesional agraria destaca que “la implantación de la siembra directa ha sido clave este año para mantener un mejor desarrollo vegetativo del cereal, ya que este sistema permite conservar mejor la humedad del suelo; por ello, en aquellas zonas en las que no se haya utilizado esta técnica la merma de producción será mayor”.
INCREMENTO IMPORTANTE DE LOS COSTES DE PRODUCCIÓN
ASAJA Aragón destaca “el aumento de la inversión realizada por los agricultores en esta campaña, dadas las buenas perspectivas generadas por las lluvias de invierno”. Dice que, “por ello, muchos productores optaron por cuidar más las explotaciones, con una mayor aportación de fertilizantes, herbicidas y fungicidas, y apostando por variedades de cereal más productivas”.
Añade: “Los elevados costes de producción seguirán reduciendo notablemente la rentabilidad de las explotaciones cerealistas: con los precios actuales del cereal, un agricultor necesita obtener alrededor de tres toneladas por hectárea en secano y cinco en regadío simplemente para cubrir todos los costes invertidos durante la campaña”.
ASAJA Aragón concluye que “esta situación vuelve a poner de manifiesto las dificultades económicas que atraviesa el sector cerealista; muchas explotaciones continúan trabajando con márgenes mínimos pese al importante esfuerzo inversor realizado por los agricultores”.











