Es una solicitud que se realiza tras los últimos ataques sufridos por ovejas en el Bajo Aragón. Oviaragón-Grupo Pastores señala que “esta medida evitaría el sufrimiento de los ganaderos y de sus ovejas, atacadas por una especie que no está implantada en nuestro territorio y que es incompatible con la subsistencia de los rebaños de ganadería extensiva, que tan importante papel desempeñan en el medio y que tantas dificultades tienen para su continuidad”.
Oviaragón-Grupo Pastores argumenta que “las medidas que se han aplicado y que se pueden aplicar por parte de las explotaciones afectadas, medidas preventivas o de protección del ganado (vallados, vigilancia, encierro en las parideras, mastines,…) van a resultar ineficaces puesto que cambian la naturaleza de la gestión de los rebaños, comprometiendo gravemente la continuidad de los mismos”.
Apunta también que “la extracción de estos animales en ningún caso afecta negativamente al estado de conservación de la especie”.
Y añade que “existen perjuicios importantes para el ganado en las explotaciones afectadas, como bajas por muerte y pérdidas indirectas (sacrificios de animales heridos, disminución de la producción, costes extras de la alimentación y el manejo,…), que deben ser atendidas y compensadas por parte de nuestra administración autonómica de forma rápida y en su totalidad”.
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La CHE recuerda que “el origen de las confederaciones hidrográficas está muy vinculado al desarrollo de las comunidades de regantes”
El jefe de la Oficina de Planificación de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Miguel García Vera, participó en el Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado en Ciudad Real del 13 al 17 de abril de 2026. Ahí señaló que “el origen de las confederaciones está muy relacionado con el desarrollo de las comunidades de regantes; en el caso del Ebro se trata de una relación directa que nos ha traído hasta hoy con unos resultados exitosos y que nos tiene que llevar a seguir trabajando para tener una gestión eficiente del agua”. Respecto a la pregunta de si se ha conseguido el objetivo de satisfacer las demandas hídricas, dio un “sí mayúsculo” y dio algunos datos: “En la cuenca del Ebro se ha incrementado la superficie de regadío a un ritmo de seis mil hectáreas por año, en el periodo 1965-2024; hay en la actualidad unas novecientas cincuenta mil hectáreas de regadío, con un elevado nivel de producción agrícola y cárnica”.













