La Administración General de Aduanas de China ha autorizado a ocho empresas españolas productoras de carne y derivados del cerdo a exportar a ese país. Lo ha comunicado al Ministerio español de Agricultura. De esta forma son 57 las empresas españolas que pueden exportar productos del porcino a China.
España encabeza el ranking de países exportadores de carne y derivados del cerdo a China, por delante de Alemania, Brasil, Estados Unidos y Dinamarca.
China lleva camino de convertirse en el principal destino de las exportaciones agroalimentarias españolas fuera de la Unión Europea. En 2019 alcanzaron un valor de 2.038 millones de euros, con un incremento del 48 por ciento respecto a 2018.
Los principales productos exportados por España a China son las carnes y despojos de porcino (un 55 por ciento del total), con un valor de 1.127,5 millones de euros (un 119 por ciento superior respecto a 2018).
Tras el porcino, los siguientes productos que aparecen en el ranking de exportaciones españolas a China son el aceite de oliva y de orujo, vino, alfalfa deshidratada, pesca, leche y productos lácteos, y fruta.
Otras noticias
XIII Congreso Mundial del Jamón: “Leer correctamente el escenario internacional y adaptarse a él serán determinantes para el futuro del jamón español”
“La correcta lectura del escenario internacional y la capacidad de adaptación serán determinantes para consolidar la presencia del jamón español en un mercado cada vez más volátil y competitivo”. Es una de las afirmaciones centrales del XIII Congreso Mundial del Jamón, celebrado en Granada. Javier Sierra, consejero de Agricultura en la Embajada de España en Washington (Estados Unidos), presentaba la ponencia “La actual geopolítica de Estados Unidos y su influencia en la comercialización del jamón”. Hace referencia a “cómo el giro de este país hacia políticas más proteccionistas está impactando directamente en el comercio del jamón español, tanto a través de la imposición de aranceles adicionales como mediante la revisión de acuerdos comerciales”. Y añadía: “En este contexto, el reto del sector jamonero no es sólo competir en calidad, sino anticiparse a un entorno donde las decisiones políticas influyen sobre los costes de producción y los tiempos de acceso al mercado”.












