Se ha creado la asociación Sulphur Association, por iniciativa de las empresas Azufrera y Fertilizantes Pallarés (AEPASA), Julio Cabrero y Cía, y Productos AJF. El objetivo es defender los intereses de los asociados y promover el uso del azufre en industrias diversas, como la agricultura.
Esta asociación explica que “el azufre destaca por sus múltiples aplicaciones en la agricultura, y muy especialmente como producto fitosanitario, gracias a sus propiedades fungicidas y acaricidas para la protección de los cultivos”.
Y añade que “el azufre en polvo es una sustancia que favorece la optimización natural de los mecanismos de defensa de la planta, generando así una mejora gradual y duradera de su sistema inmunológico”.
Este colectivo incide en que “este tipo de azufre es una de las sustancias cuya capacidad de utilización se encuentra recogida expresamente en el Reglamento 889/2008 del Consejo de la Unión Europea referido a la producción ecológica, su etiquetado y su control”.
Sulphur Association considera que “su utilización es altamente recomendable para el tratamiento fitosanitario de aquellas producciones agrícolas que cuentan con una certificación ecológica oficial”.
Por ello, no entiende que se establezcan restricciones por parte del Ministerio de Agricultura para el azufre en polvo para espolvoreo. Sulphur Association argumenta que “el azufre por espolvoreo está registrado en toda Europa y reconocido en todo el mundo, sin ningún tipo de restricción”.
Esta asociación abunda en detalles sobre las bondades del azufre, dado que “ha demostrado ser un producto sostenible para el medio ambiente y altamente eficaz contra ácaros y oídio en una amplia variedad de cultivos, destacando el viñedo”.
Y concluye: “Jamás ha presentado resistencias, y se trata de un mineral natural que encontramos día a día en la naturaleza, tratándose del fitosanitario más vendido en Europa y el mundo, y España la mayor potencia mundial en capacidad productiva”.
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Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.












