El IRTA de Cataluña organiza las VIII Jornadas de Innovación y Transferencia de GENVCE (Grupo para la Evaluación de Nuevas Variedades de Cultivos Extensivos en España). Se celebrarán los días 17 y 18 de mayo en Lérida y Sucs, respectivamente. El Palacio de Congresos de Lérida acogerá el 17 de mayo, miércoles, el foro técnico, en el que se hablará sobre “los nuevos retos a los que se enfrenta el sector del material vegetal y la agronomía, englobados en el ámbito de la mejora de la sostenibilidad ambiental y productiva, y la adaptación climática”.
El 18 de mayo, jueves, las jornadas se trasladarán al campo, a una finca de quince hectáreas ubicada en Sucs. A lo largo de todo el día se podrá visitar la red de ensayos de GENVCE de cereal de invierno, leguminosas y colza, y descubrir el comportamiento de las últimas variedades comerciales. Se podrá recorrer diversas estaciones demostrativas de prácticas culturales innovadoras y sostenibles, y de agricultura de precisión. Además, este día se contará con más de veinticinco carpas y parcelas demostrativas para conocer las últimas novedades que presentan las empresas de semillas, fitosanitarios, fertilizantes y de maquinaria para el desherbado mecánico y de precisión.
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Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.













