La asociación Futuro Agricultor en Aspe ha organizado para este domingo, 23 de julio, la Fiesta del Queso del Valle de Aspe. Se celebrará en Lées-Athas. Éste es un certamen que tendrá su continuidad, como el año pasado, en un mercado de productores franceses que se desarrollará en agosto en la ciudadela de Jaca.
El objetivo de la Feria del Queso del Valle de Aspe “es promover y difundir el trabajo de los productores de queso en montaña, los valores que los impulsan, el pastoralismo, y las relaciones entre valles con un espíritu pirenaico”.
La organización del certamen explica que “los habitantes de estos valles tienen un sentimiento de montaña y de compartir el territorio; se trata de una jornada pirenaica que sigue uniendo a dos valles, los del Aragón y el Aspe, que nunca han sentido la existencia de una frontera”.
El programa de la Fiesta del Queso del Valle de Aspe incluye actividades para toda la familia: feria y concurso de queso, talleres de degustación, taller de fabricación de queso y esquilado de ovejas con tijeras, exposición agrícola y de material de montaña, concierto musical, gastronomía del valle (embutidos, carnes, legumbres, miel, pasteles y helados).
La citada asociación Futuro Agricultor en Aspe está formada por unos setenta productores de Km 0, distribuidos en trece pueblos situados en un radio de treinta kilómetros del valle de Aspe.
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Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.













