La pandemia de la COVID-19 y las medidas restrictivas para frenarla han generado enorme preocupación en diversos sectores ante las pérdidas económicas que ya se anuncian para esta próxima campaña de Navidad. En el ámbito agroalimentario se habla especialmente del vacuno y ovino de carne, cochinillo, y vino.
Son sectores que ya están sufriendo un año de muchas dificultades y reducción de precios. Ahora llega un momento de ventas pero las restricciones en la hostelería y los problemas de exportación pueden acarrear más pérdidas económicas.
España ha trasladado esta inquietud a la Comisión Europea, a través del Consejo de Ministros de Agricultura que se ha celebrado este lunes 16 de noviembre en formato telemático. En torno a una docena de países ha firmado una declaración conjunta solicitando medidas de mercado.
En referencia al comercio internacional, el ministro español de Agricultura, Luis Planas, ha insistido en la conveniencia de buscar nuevos mercados pero no cayendo en agravios comparativos, es decir, que si un fitosanitario no se puede usar en Europa que tampoco se use en productos importados de países terceros.
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Oviaragón defiende en el ámbito internacional mediterráneo “el valor de la ganadería extensiva y del ovino para afrontar crisis globales”
Oviaragón participó en el reciente Seminario Internacional sobre los Sistemas Ganaderos Mediterráneos, organizado por el CIHEAM Zaragoza y la FAO. Leticia Riaguas, veterinaria de la citada entidad cooperativa, habló de los retos y de las oportunidades del ovino.
Señaló que “este sector se enfrenta a una serie de obstáculos estructurales que son comunes a muchos países de la cuenca mediterránea, tanto del sur de Europa como del norte de África: falta de relevo generacional, presiones en el mercado llegadas desde modelos de producción intensiva, disminución del consumo de carne de cordero en ciertos segmentos de población y merma en los censos ganaderos”.
Oviaragón expone que, “a pesar de este complejo escenario, hay que reivindicar el papel de la ganadería extensiva y profesional, ya que se perfila como aliada indispensable frente a las crisis globales: es una herramienta clave para combatir la despoblación, mitigar los efectos del cambio climático (gracias a la gestión del territorio y prevención de incendios) y satisfacer la creciente demanda de alimentos de alta calidad y proximidad”.
La FAO ha anunciado su nuevo plan de acción para la transformación sostenible de la ganadería, basado en la cooperación internacional, innovación tecnológica, desarrollo rural y transferencia de conocimiento desde los centros de investigación directamente al campo”.












