La Denominación de Origen Protegida (DOP) Campo de Borja finalizaba días atrás la vendimia de este año, la cual se ha saldado con un total de 35,5 millones de kilos de uva, un 81 por ciento más que hace un año y un 56 por ciento superior a la media de los últimos 40 años. Desde el Consejo Regulador se indica que es consecuencia de las especiales características climáticas habidas durante todo el ciclo.
La vendimia comenzó por la variedad Moscatel en Fuendejalón el 13 de agosto. Fue con un ligero adelanto en la maduración. La vendimia se ha realizado de forma muy pausada y su duración ha sido de 85 días en total. Ha finalizado oficialmente con las últimas uvas de la variedad Garnacha recogidas en Ambel.
La Denominación de Origen Campo de Borja describe la evolución climática del año de la forma siguiente:
“El invierno comenzó muy seco, continuando con la inercia del otoño anterior, pero el año 2020 comenzó con lluvias copiosas desde el 5 de enero hasta finales de junio, acumulando más de 365 litros por metro cuadrado, una pluviometría muy elevada que obligó a todos los viticultores a intensificar especialmente la estrategia de protección de los viñedos contra el Mildiu.
La vegetación en los viñedos en primavera se desarrolló de forma muy positiva, y la floración fue excepcional y muy homogénea, factor clave en la DOP Campo de Borja, especialmente por la sensibilidad a la misma de la variedad Garnacha.
Todos estos factores climáticos, junto a un verano y otoño secos (68,6 litros por metro cuadrado de junio a noviembre) y no especialmente calurosos, permitieron desarrollar una madurez precoz y completa para nuestras Garnachas y el resto de variedades”.
La DOP Campo de Borja explica además que “en los últimos años esa madurez completa se ha visto muy beneficiada por estar unida a una excelente sanidad de las uvas, provocada por una exitosa estrategia de lucha integrada contra la Polilla del Racimo, a base de feromona, que hace que no se utilicen insecticidas en las 6.200 hectáreas de viñedo de Campo de Borja”.
Añade que “las primeras impresiones enológicas de la campaña son muy buenas; los mostos y los primeros vinos fermentados expresan un perfil muy frutal, y especialmente unos matices de fruta fresca que convertirán a la añada 2020 en una de las buenas añadas de las últimas décadas”.
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