La Universidad de Córdoba y el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA) han estado trabajando en el desarrollo y aplicación de una nueva tecnología (NIRS-Espectroscopía de Infrarrojo Cercano) para detectar almendras amargas en tiempo real y a escala industrial almendras amargas; además, con y sin cáscara.
Desde la Universidad de Córdoba se indica que “la incorporación de la tecnología NIRS al análisis de almendras permite cuantificar a escala industrial los niveles de amigdalina, el compuesto responsable del sabor amargo del fruto”.
Explica que “la amigdalina es un diglucósido que, en contacto con enzimas presentes en la saliva, se descompone en glucosa, benzaldehído (responsable del sabor amargo) y ácido cianhídrico”.
Universidad de Córdoba e IFAPA han desarrollado “un método capaz de predecir los niveles de la citada amigdalina presentes en los frutos analizados con y sin cáscara, y de clasificar correctamente almendras dulces y amargas a escala industrial, algo que hasta la fecha sólo se había conseguido en frutos descascarados, en granos individuales o molidos”.
La catedrática Dolores Pérez Marín señala que “se trata de una aplicación tecnológica de gran interés para el sector agroalimentario, dado que el amargor de la almendra no ofrece ventajas para la industria y sí muchos inconvenientes: Un sabor poco agradable, depreciación del producto y potenciales problemas de seguridad alimentaria si el fruto amargo se consume a gran escala”.
Otras noticias
Las comunidades de regantes piden “una política de Estado en materia de agua, que garantice la supervivencia del sector agrario”
La Federación de Comunidades de Regantes de España (FENACORE) está celebrando esta semana en Ciudad Real su XVI Congreso Nacional. Pide “una política de Estado en materia de agua, que supere la visión cortoplacista y la confrontación partidista, y que garantice la supervivencia del sector agrario”. Señala que “la gestión del agua en un escenario de cambio climático es uno de los grandes desafíos estructurales, dada la realidad hídrica compleja de España”. FENACORE defiende, por ello, “impulsar un modelo basado en criterios científicos y con visión a largo plazo, así como adaptar las políticas europeas a las singularidades del territorio español”. Y añade: “El regadío debe ser abordado desde una perspectiva más estratégica, como un pilar esencial de la seguridad alimentaria, la cohesión territorial y la economía nacional”.












