Es una información que se da en el marco de la convocatoria de una sesión científica en el CIHEAM de Zaragoza para el 14 de noviembre. Es una jornada que se encuadra en la Cumbre del Clima, que tiene lugar en Sharm el-Sheikh (Egipto). En Zaragoza se abordará “el importante impacto del cambio climático en los cultivos mediterráneos, con especial atención al sector vitivinícola”. El evento, que se celebrará en formato híbrido (presencial y on line), contará con la participación de expertos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y del Centro de Investigación en Ecología y Aplicaciones Forestales (CREAF), que presentarán diversos estudios científicos sobre cómo adaptar el viñedo a los efectos del cambio climático, varios casos de regeneración de los suelos, los efectos de las oleadas de calor en los cultivos y las medidas de adaptación al uso del agua, entre otros. Raúl Compés, director del CIHEAM de Zaragoza, indica que “los cultivos mediterráneos son muy vulnerables al cambio climático; el viñedo, afectado por un calor extremo y una sequía sin precedentes, representa un claro ejemplo”. Añade que “debatiremos sobre cómo el sector vitivinícola se enfrenta a este reto para garantizar la producción, calidad, tipicidad y viabilidad de la actividad en la región mediterránea; creemos que su experiencia puede inspirar a otros actores y sectores”.
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Oviaragón defiende en el ámbito internacional mediterráneo “el valor de la ganadería extensiva y del ovino para afrontar crisis globales”
Oviaragón participó en el reciente Seminario Internacional sobre los Sistemas Ganaderos Mediterráneos, organizado por el CIHEAM Zaragoza y la FAO. Leticia Riaguas, veterinaria de la citada entidad cooperativa, habló de los retos y de las oportunidades del ovino.
Señaló que “este sector se enfrenta a una serie de obstáculos estructurales que son comunes a muchos países de la cuenca mediterránea, tanto del sur de Europa como del norte de África: falta de relevo generacional, presiones en el mercado llegadas desde modelos de producción intensiva, disminución del consumo de carne de cordero en ciertos segmentos de población y merma en los censos ganaderos”.
Oviaragón expone que, “a pesar de este complejo escenario, hay que reivindicar el papel de la ganadería extensiva y profesional, ya que se perfila como aliada indispensable frente a las crisis globales: es una herramienta clave para combatir la despoblación, mitigar los efectos del cambio climático (gracias a la gestión del territorio y prevención de incendios) y satisfacer la creciente demanda de alimentos de alta calidad y proximidad”.
La FAO ha anunciado su nuevo plan de acción para la transformación sostenible de la ganadería, basado en la cooperación internacional, innovación tecnológica, desarrollo rural y transferencia de conocimiento desde los centros de investigación directamente al campo”.













