La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) realiza una estimación pesimista en cuanto a productividad se refiere, como consecuencia de las condiciones atmosféricas adversas habidas en los principales países productores europeos: España, Italia y Francia. La excepción a esa estimación la encontramos en Estados Unidos y en los países productores del hemisferio sur, que compensan la caída productiva de Europa.
La OIV considera que la producción de vino este año va a ser muy baja, un siete por ciento por debajo de la media de los últimos veinte años. La caída en la cantidad de producto se debe sobre todo a países como España, Italia y Francia, principales productores del mundo. Sí se espera un incremento de producción en Alemania, Portugal, Rumanía y Hungría, en el caso europeo; en Estados Unidos; y en América del sur, Sudáfrica y Australia, en cuanto al hemisferio sur.
Es el tercer año consecutivo en que la producción de vino está por debajo de la media mundial. La Organización Internacional de la Viña y el Vino apunta igualmente que habrá que estar muy pendientes de ver cómo afecta la productividad en los mercados, dado que estos todavía viven una situación de incertidumbre derivada de la pandemia de la COVID-19.
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