La recogida de la almendra se ha adelantado varias semanas por la climatología adversa que ha habido este año. Los agricultores están comprobando que los rendimientos son muy escasos. La reducción llega a ser en muchos casos de hasta un setenta por ciento respecto a 2022, cosecha que ya fue mala (un cuarenta y seis por ciento menor que la de 2021).
Ése es el análisis de situación que realiza UPA, que indica además que “a los malos rendimientos se suman los problemas de calidad provocados por las lluvias de mayo y junio, que contribuyeron a la proliferación de enfermedades fúngicas como la antracnosis, que disminuye la cantidad de fruto y el calibre de los mismos”.
UPA denuncia que, “a pesar de todo ello, los productores de almendras no perciben un precio justo, sino que son de ruina”. Indica que Estados Unidos está ejerciendo “una terrible competencia, pues exportan masivamente sus frutos secos a España, sin barreras ni aranceles, una situación que es aprovechada por las industrias transformadoras, que adquieren sin cortapisas el producto americano”.
La citada organización profesional agraria concluye que “la situación es dramática para miles de agricultores que se dedican a la producción de almendras en España”.
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Oviaragón defiende en el ámbito internacional mediterráneo “el valor de la ganadería extensiva y del ovino para afrontar crisis globales”
Oviaragón participó en el reciente Seminario Internacional sobre los Sistemas Ganaderos Mediterráneos, organizado por el CIHEAM Zaragoza y la FAO. Leticia Riaguas, veterinaria de la citada entidad cooperativa, habló de los retos y de las oportunidades del ovino.
Señaló que “este sector se enfrenta a una serie de obstáculos estructurales que son comunes a muchos países de la cuenca mediterránea, tanto del sur de Europa como del norte de África: falta de relevo generacional, presiones en el mercado llegadas desde modelos de producción intensiva, disminución del consumo de carne de cordero en ciertos segmentos de población y merma en los censos ganaderos”.
Oviaragón expone que, “a pesar de este complejo escenario, hay que reivindicar el papel de la ganadería extensiva y profesional, ya que se perfila como aliada indispensable frente a las crisis globales: es una herramienta clave para combatir la despoblación, mitigar los efectos del cambio climático (gracias a la gestión del territorio y prevención de incendios) y satisfacer la creciente demanda de alimentos de alta calidad y proximidad”.
La FAO ha anunciado su nuevo plan de acción para la transformación sostenible de la ganadería, basado en la cooperación internacional, innovación tecnológica, desarrollo rural y transferencia de conocimiento desde los centros de investigación directamente al campo”.













