La Organización Colegial Veterinaria (OCV) hace público un escrito en el que valora el nivel sanitario de las más de 360.000 granjas ganaderas que hay en España. Dice que “gozan de un alto estatus sanitario gracias a la labor conjunta que realizan veterinarios y ganaderos”.
Incide en “la implementación de planes de vigilancia sanitaria adaptados a las necesidades de cada explotación, para asegurar el bienestar animal y el abastecimiento de alimentos sanos y de calidad”.
Luis Alberto Calvo, presidente de la OCV, indica que “los veterinarios realizan una labor imprescindible en las granjas; son los garantes de la seguridad alimentaria en todos los eslabones de la cadena (de la granja a la mesa), controlan y gestionan las posibles enfermedades zoonósicas, y vigilan el buen estado de los animales”.
Destaca “el gran trabajo que está realizando el colectivo durante esta crisis de la COVID-19, en la que los veterinarios han redoblado los esfuerzos para mantener el correcto funcionamiento de las granjas, e incrementar las medidas de protección, profilaxis e higiene”.
La Organización Colegial Veterinaria explica la existencia de programas sanitarios individualizados: “Los veterinarios aseguran la salud de los animales a través de la prevención, con planes de vacunas y nutricionales adecuados a cada animal en cada fase productiva; y se ocupan del saneamiento y erradicación de posibles enfermedades o la desparasitación del ganado, entre otras muchas cuestiones”.
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ASAJA Aragón alerta de “una posible catástrofe productiva en cereales, que sería la puntilla para muchas explotaciones agrícolas de este territorio”
ASAJA Aragón alerta sobre “la situación crítica que atraviesan los cultivos de cereal y proteaginosas de buena parte de los secanos aragoneses, especialmente del centro de Aragón (sur de las provincias de Huesca y de Zaragoza, y norte de la de Teruel); allí la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas están poniendo en serio riesgo la campaña agrícola de este año”.
Explica que “las citadas zonas precisan, de manera urgente, de lluvias generalizadas y de una bajada de temperaturas en los próximos días; sin embargo, la previsión del tiempo habla de precisamente todo lo contrario, lo que podría abocar a numerosas parcelas a producciones mínimas e, incluso, nulas”.
ASAJA Aragón destaca, además, “la paradoja que vive el campo este año, ya que, tras un invierno lluvioso, muchos agricultores realizaron inversiones mayores en fertilizantes, herbicidas y fungicidas, confiando en una campaña normal o positiva; si finalmente no se logra cosechar, las pérdidas económicas serán todavía más graves”.
Por todo ello, si la situación se mantiene, ASAJA solicitará al Gobierno de Aragón y al de España “medidas de apoyo para los agricultores afectados”. Y concluye: “De confirmarse esta catástrofe productiva, estaríamos ante la puntilla para muchas explotaciones cerealistas aragonesas”.












