Es un dato que se ha destacado en la presentación del informe “Aportación social, económica y ambiental del sector obtentor en España”, elaborado por el Instituto Cerdá en colaboración con la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove). Es un informe que, por primera vez, cuantifica la aportación de este sector a la economía. Reconoce, no obstante, que “el sector obtentor es aún poco conocido entre la población, las instituciones y los agentes de la cadena, que desconocen el origen de sus productos y no son conscientes de las inversiones ni del impacto de las investigaciones que desarrolla el sector”.
En la presentación del informe se ha dicho: “El sector obtentor es clave para la alimentación y la economía, ya que la mejora vegetal se encuentra en el origen de las cadenas agroalimentarias y de los procesos de elaboración de derivados vegetales; la competitividad y calidad de su actividad transciende en todos los eslabones de la cadena, beneficiando a la sociedad, el medio ambiente y la economía en su conjunto”.
Esperanza Orellana, directora general de Producciones y Mercados Agrarios, ha destacado “la importancia de la mejora de las variedades, ya que se encuentra en el primer eslabón de la cadena alimentaria; la mejora genética resulta trascendental e imprescindible para afrontar los retos de los sistemas alimentarios sostenibles”.
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Las comunidades de regantes piden “una política de Estado en materia de agua, que garantice la supervivencia del sector agrario”
La Federación de Comunidades de Regantes de España (FENACORE) está celebrando esta semana en Ciudad Real su XVI Congreso Nacional. Pide “una política de Estado en materia de agua, que supere la visión cortoplacista y la confrontación partidista, y que garantice la supervivencia del sector agrario”. Señala que “la gestión del agua en un escenario de cambio climático es uno de los grandes desafíos estructurales, dada la realidad hídrica compleja de España”. FENACORE defiende, por ello, “impulsar un modelo basado en criterios científicos y con visión a largo plazo, así como adaptar las políticas europeas a las singularidades del territorio español”. Y añade: “El regadío debe ser abordado desde una perspectiva más estratégica, como un pilar esencial de la seguridad alimentaria, la cohesión territorial y la economía nacional”.













