La junta directiva de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE) ha celebrado una reunión on line con la participación del director general de Sanidad de la Producción Agraria, Valentín Almansa. La industria cárnica española muestra su inquietud ante la próxima campaña de Navidad, que la califica como muy compleja.
Habla de las incertidumbres derivadas de la COVID-19, con la caída que ha habido en el turismo y también con la marcha de la hostelería, lejos de parecerse a lo que es habitual en nuestro país.
A ello se suma la preocupación por el positivo en Peste Porcina Africana habido hace unos días en Alemania (jabalí silvestre). En la reunión se hacía alusión al riesgo que supone el incremento en el movimiento de animales vivos en Europa.
Por el contrario, apuntaba Valentín Almansa, el caso positivo de Peste Porcina Africana en Alemania puede beneficiar a las exportaciones españolas.
Respecto a éstas, el director general asegura que es buena la marcha general de las exportaciones de porcino, vacuno y ovino; y pide que se diversifiquen los destinos “pues tenemos un elevado riesgo concentrado en China”.
Valentín Almansa añade que “todavía hay recorrido en las exportaciones de productos elaborados, y que hay que seguir abriendo mercados, aunque a veces resulta difícil explicar a algunos países terceros las características de nuestros productos curados (por desconocimiento del producto en esos mercados)”.
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Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.












