La junta directiva de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE) ha celebrado una reunión on line con la participación del director general de Sanidad de la Producción Agraria, Valentín Almansa. La industria cárnica española muestra su inquietud ante la próxima campaña de Navidad, que la califica como muy compleja.
Habla de las incertidumbres derivadas de la COVID-19, con la caída que ha habido en el turismo y también con la marcha de la hostelería, lejos de parecerse a lo que es habitual en nuestro país.
A ello se suma la preocupación por el positivo en Peste Porcina Africana habido hace unos días en Alemania (jabalí silvestre). En la reunión se hacía alusión al riesgo que supone el incremento en el movimiento de animales vivos en Europa.
Por el contrario, apuntaba Valentín Almansa, el caso positivo de Peste Porcina Africana en Alemania puede beneficiar a las exportaciones españolas.
Respecto a éstas, el director general asegura que es buena la marcha general de las exportaciones de porcino, vacuno y ovino; y pide que se diversifiquen los destinos “pues tenemos un elevado riesgo concentrado en China”.
Valentín Almansa añade que “todavía hay recorrido en las exportaciones de productos elaborados, y que hay que seguir abriendo mercados, aunque a veces resulta difícil explicar a algunos países terceros las características de nuestros productos curados (por desconocimiento del producto en esos mercados)”.
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Jóvenes agricultores y ganaderos de toda España se han reunido en la sede de John Deere en Parla (Madrid), bajo la organización de UPA. Ahí han reivindicado su papel: “Somos esenciales para el presente y el futuro de la producción de alimentos”. Cristóbal Cano, secretario general de la citada organización agraria, señala la principal conclusión del debate desarrollado: “Hay futuro para la agricultura y ganadería familiar pero es imprescindible asegurar una rentabilidad justa y estable de las explotaciones, así como servicios de calidad para los habitantes del medio rural”. Añade: “Echamos en falta que las ayudas estén adaptadas a las diferentes realidades sectoriales y territoriales que tenemos”. Los jóvenes insisten en el que consideran uno de los mayores escollos que se encuentran: “La burocracia, que complica su actividad hasta límites en ocasiones insoportables”.












