Varios grupos de investigación de la Universidad de Córdoba han colaborado en la realización de un estudio sobre los efectos de la fertilización conjunta con fósforo y zinc en el crecimiento, rendimiento y calidad del grano de maíz. Aseguran que la producción y calidad de cereales como el maíz, arroz y trigo depende en gran medida de la disponibilidad de nutrientes como el fósforo en el suelo, pero también del zinc.
Se lleva años estudiando en la Universidad de Córdoba “la interacción en el suelo del fósforo y el zinc (nutriente éste último no muy tenido en cuenta a la hora de fertilizar) para la nutrición de los cereales; una adecuada disponibilidad de ambos elementos es clave para que los cereales absorban nutrientes del suelo y, por tanto, produzcan más y mejor alimento”.
Los investigadores participantes en el estudio han sido Antonio R. Sánchez, Hasna Nechate-Drif, José Torrent, María del Carmen del Campillo, María Dolores Rey, María Ángeles Castillejo y Jesús V. Jorrín.
Tras las diferentes pruebas realizadas “la mejor opción en cuanto al crecimiento y rendimiento del maíz fue la combinación de fósforo y zinc”. En cuanto a la calidad del grano de maíz, “el tratamiento en el que sólo se añadía zinc era el que otorgaba mayor contenido en proteínas de calidad del grano, y el segundo tratamiento fue el que combinaba la fertilización de fósforo y zinc”.
De esta manera, “tanto agronómicamente, en términos de producción y rendimiento del maíz, como respecto a la calidad del grano, la combinación de zinc y fósforo en maíz fue la mejor de las opciones probadas; ésta es la mejor opción de fertilización para el maíz en suelos mediterráneos, a pesar de que, normalmente, el zinc es un nutriente olvidado en nuestra área”.
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ASAJA Aragón alerta de “una posible catástrofe productiva en cereales, que sería la puntilla para muchas explotaciones agrícolas de este territorio”
ASAJA Aragón alerta sobre “la situación crítica que atraviesan los cultivos de cereal y proteaginosas de buena parte de los secanos aragoneses, especialmente del centro de Aragón (sur de las provincias de Huesca y de Zaragoza, y norte de la de Teruel); allí la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas están poniendo en serio riesgo la campaña agrícola de este año”.
Explica que “las citadas zonas precisan, de manera urgente, de lluvias generalizadas y de una bajada de temperaturas en los próximos días; sin embargo, la previsión del tiempo habla de precisamente todo lo contrario, lo que podría abocar a numerosas parcelas a producciones mínimas e, incluso, nulas”.
ASAJA Aragón destaca, además, “la paradoja que vive el campo este año, ya que, tras un invierno lluvioso, muchos agricultores realizaron inversiones mayores en fertilizantes, herbicidas y fungicidas, confiando en una campaña normal o positiva; si finalmente no se logra cosechar, las pérdidas económicas serán todavía más graves”.
Por todo ello, si la situación se mantiene, ASAJA solicitará al Gobierno de Aragón y al de España “medidas de apoyo para los agricultores afectados”. Y concluye: “De confirmarse esta catástrofe productiva, estaríamos ante la puntilla para muchas explotaciones cerealistas aragonesas”.













