Agromonegros, empresa de carácter familiar, celebra su 40 aniversario. Es una firma ubicada en la localidad zaragozana de Leciñena, en la comarca de Los Monegros. Está dedicada a la producción y obtención de semilla certificada de la mejor calidad. Este año incorpora la cebada Pirene a su catálogo.
La empresa Agromonegros realiza la siguiente relación de sus principales hitos en estos 40 años:
“Fruto del esfuerzo en la década de los 90 surgieron convenios públicos y privados para la conservación de variedades, como el Convenio Marco Gobierno de Aragón o la relación con la compañía Anheuser Buch Company.
Asentados y consolidados como productores, Agromonegros dio un paso más en su andadura profesional y decidió apostar por desarrollar sus propias variedades, con la firme creencia de que variedades nacionales responderían mejor a las necesidades agroclimáticas de la Península Ibérica.
Fruto de esta idea en el año 2010 lanzó al mercado sus primeras obtenciones propias. Se trata de las cebadas Icaria y Forcada.
La empresa (que hace 40 años comenzó con la ilusión de ofrecer la semilla más rentable para los agricultores de la zona) está consolidada hoy en todo el país, y es una de las pocas empresas españolas que obtiene sus propias variedades.
La cebada Pirene, que incorpora este año al catálogo, es el último ejemplo procedente de sus planes de mejora que ya había dado sus frutos con otras tres cebadas propias y dos trigos duros.
Agromonegros mira además hacia el futuro. Tiene en fase de registro varias líneas:
– Forma parte del proyecto BARISTA dedicado al desarrollo de nuevas variedades de cebada. Es un proyecto europeo integrado por 8 países y que cuenta con la colaboración de 13 entidades públicas (como el CSIC en España) y empresas privadas (siendo Agromonegros la única española).
– También colabora en el Programa Nacional de Mejora de Cebadas, en convenio con CSIC e ITACYL”.
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ALIA —Clúster de Logística de Aragón— ha reunido en Zaragoza a agentes de este sector para analizar las vulnerabilidades de la cadena logística agroalimentaria y los retos de la innovación. El evento ha contado con dos mesas redondas.
PRIMERA MESA REDONDA
Algunas de las cuestiones que se han abordado son éstas: ¿cómo se logra el equilibrio entre el elevado consumo energético en la cadena de frío y la reducción de emisiones? ¿Hasta qué punto el software permite anticipar roturas de stock? ¿Cómo se gestiona el estrés operativo de las flotas para garantizar el producto fresco? Han intervenido Jorge Falcón, de Carreras Grupo Logístico; Alberto Domínguez, de bonÀrea; Eduardo Costa, de Grupo Costa; y Guillermo Saldaña, de Panishop.
En la sesión se ha hablado de cómo enfrentarse a las grandes crisis y disrupciones, y se ha puesto de relevancia “la importancia de contar con planes de contingencia”. Jorge Falcón ha indicado, al respecto, que “son planes de reacción que se trabajan tanto internamente como con los clientes, y en los que se planifican cuestiones como las entregas o cómo gestionar las caídas”. Alberto Domínguez ha subrayado “la importancia de adaptarse en caso de sobrecostes para que no los asuma el cliente final”. Y Eduardo Costa ha destacado “las exigencias de la logística de animales vivos, ya que se viene de pandemias con elevados costes para el sector”.
SEGUNDA MESA REDONDA
La segunda mesa redonda ha estado dedicada al futuro del sector y ha reunido a Teresa de la Cruz, Project Manager de Zaragoza Logistics Center; Darioleta Aranda, de Disaragon; y Jesús Estrada, de Ako. Han compartido su visión sobre la innovación, digitalización y eficiencia como palancas clave para reforzar la seguridad y competitividad. El papel de los gemelos digitales en las simulaciones de macro-shocks, el reto térmico de las rutas de frío de última milla y las herramientas predictivas se han tratado en este bloque.
Teresa de la Cruz ha dicho: “La tecnología y el poder del dato están ahí; la cuestión es cómo y cuándo usar el dato. Verdaderamente no se está explotando; es un problema de confianza”. A este respecto, Jesús Estrada ha añadido “la cuestión de que las empresas asuman la cultura de la inversión, en el sentido de que se vea como un valor añadido y no como un coste; si demuestras con datos el retorno logrado de la inversión, la idea cambia”.












