La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) ha presentado en el Ministerio de Agricultura los datos correspondientes a 2019 y las primeras estimaciones sobre el efecto que ha tenido y va a seguir teniendo la pandemia COVID-19 en este sector.
El impacto de la crisis generada por el coronavirus ya tiene cifras en el sector de alimentación y bebidas:
– La producción alcanzó los 119.224 millones de euros el año pasado, pero este año podrían perderse aproximadamente 10.000 millones de euros.
– Las exportaciones, que en 2019 alcanzaron los 32.363 millones de euros, podrían caer entre un 6 y un 11 por ciento en 2020.
– Después de seis años consecutivos generando empleo, el sector podría perder entre 4.000 y 11.000 puestos de trabajo, y 800 empresas se verían obligadas a cerrar por la crisis generada por la pandemia.
Mauricio García de Quevedo, director general de FIAB, hace al respecto las siguientes reflexiones:
– “El mundo entero ha cambiado en unos meses y la industria de alimentación y bebidas también ha comenzado a sufrir la crisis del coronavirus”.
– “Este año tendremos un gran impacto en empleo, producción y exportaciones, y esperamos empezar a recuperarnos el año que viene; confiamos que en 2022 volvamos a cifras similares a las de 2019”.
– “El cierre del canal HORECA y la paralización del turismo afecta gravemente a nuestra industria, que destina un 30 por ciento de su oferta a la hostelería; incluso muchas de nuestras empresas destinan la totalidad de su producción a este canal y algunos sectores más del 80 por ciento de su facturación”.
Otras noticias
La Diputación de Huesca concede el Félix de Azara 2026 a los regantes de la provincia “por su contribución al medio ambiente y al desarrollo sostenible”
El pleno de la Diputación de Huesca ha aprobado por unanimidad conceder el XXVIII Galardón Félix de Azara a los regantes de toda la provincia. Esta institución, con su máximo reconocimiento, quiere “valorar el trabajo de este colectivo, representado por Riegos del Alto Aragón y por el Canal de Aragón y Cataluña, a favor del medio ambiente y el desarrollo sostenible”. Argumenta que “esos dos sistemas no sólo riegan campos, sino que estructuran el territorio, hacen posible la vida en amplias zonas rurales y contribuyen a mantener un equilibrio entre actividad humana y medio natural”.
Al hilo de la concesión de este Galardón Félix de Azara, la Diputación Provincial de Huesca hace público el siguiente comunicado:
“Las grandes infraestructuras hidráulicas no han servido solamente para crear regadíos. La construcción de grandes canales y embalses ha llevado agua a rincones donde antes no la había. Gracias a estos sistemas, muchas poblaciones y miles de personas de nuestra provincia se aseguran el abastecimiento de agua potable incluso en tiempos de sequía.
Más allá del agua de boca, la red hidráulica ha transformado por completo la agricultura, convirtiendo tierras áridas en espacios fértiles y productivos. Hoy, este modelo sostiene miles de explotaciones agrarias y da soporte a una actividad económica que fija población, vertebra el territorio y contribuye a evitar el abandono y la degradación del medio rural.
Además, los regantes han apostado de forma clara por las nuevas tecnologías para la gestión del agua, desarrollando proyectos de digitalización, sistemas de telemando remoto, automatización de captaciones, sustitución de compuertas manuales por motorizadas, uso de energías renovables,… Una transformación tecnológica que tiene un fin ambiental directo: usar mejor el agua y mejorar la capacidad de respuesta del sistema.
Por todos estos motivos, la Diputación quiere reconocer a quienes, generación tras generación, han hecho posible todo esto: los regantes de nuestra provincia, que han sido y siguen siendo pieza fundamental en el desarrollo de nuestra tierra.
Premiar a los regantes es también reconocer una forma de entender el medio rural. Una forma basada en cuidar el agua, hacerla productiva sin despilfarro, compartirla entre territorios, tecnificar su gestión y convertir ese esfuerzo en prosperidad, empleo y cohesión territorial. Esa combinación entre naturaleza, trabajo humano e innovación conecta a la perfección con el espíritu de un galardón ambiental como el Félix de Azara”.












