Con esa idea convoca la Alianza Agroalimentaria Aragonesa la “Conferencia sobre el vínculo entre campo y ciudad”, que se celebra este miércoles, 20 de septiembre, en Zaragoza (en el hotel Palafox) de 09:30 a 14:00 horas. Ángel Jiménez, decano del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco, incide en que “el medio rural precisa de la complicidad del medio urbano”.
Argumenta que “la alimentación es esencial para vivir y para hacerlo con salud; sin embargo, los consumidores, por desgracia, no son conscientes de dónde vienen los alimentos”. Y añade: “El trabajo de los agricultores y ganaderos debe reconocerse y debe valorarse en su justa medida; la ciudadanía, si supiese todo lo que entra en juego para producir alimentos, no los vería caros, sino baratos”.
Es algo en lo que también incide José María Alcubierre, secretario general de UAGA-COAG, el cual reconoce que “la brecha existente entre el campo y la ciudad es cada vez mayor; son dos mundos que se están alejando”. Explica que “hace algunas décadas las personas que vivían en la ciudad aún tenían raíces cercanas en el campo y sabían cómo era éste; ahora, en cambio, los jóvenes tienen una mezcla de visión idílica fantasiosa y de menosprecios hacia quien vive en un pueblo”.
La “Conferencia sobre el vínculo entre campo y ciudad” constará de tres mesas de trabajo simultáneas, a partir de las cuales se seguirá profundizando en el deseo de que la sociedad urbana conozca la importancia del trabajo de los agricultores y los ganaderos en el campo. Está previsto que este evento sea clausurado por el consejero de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón, Ángel Samper.
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La Conferencia Sectorial de Agricultura, celebrada esta semana pasada, acordó conceder a Aragón casi veinticinco millones y medio de euros (de un montante global para toda España de doscientos veintiséis millones). En el caso concreto de Aragón, casi veinticuatro millones de euros se orientan a proyectos de desarrollo rural y el resto del dinero va destinado a programas agrícolas y ganaderos, y a la promoción del consumo de frutas, hortalizas y leche entre los escolares: el fomento de la apicultura recibe en torno a ciento ochenta y siete mil euros; la calidad de las variedades vegetales y certificación de materiales de reproducción, doscientos cinco mil; el fomento de las razas autóctonas, ciento cincuenta mil; el control del rendimiento lechero, treinta mil; y los programas escolares de frutas y hortalizas, y de leche, algo más de un millón de euros.













