El presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, se ha reunido este lunes con la vicepresidenta del Gobierno de España y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera. Le ha invitado a “informar en la Comisión Mixta de Seguimiento de las Obras del Pacto del Agua sobre cómo se encuentran las inversiones que afectan a Aragón”. Jorge Azcón solicita “conocer la situación del modificado número cuatro del embalse de Yesa, que tenemos pendiente de aprobar desde hace siete años; la posibilidad de seguir estudiando la regulación del río Gállego; y las obras que en su día quedaron excluidas del Pacto del Agua”. Al respecto de éstas últimas, el presidente de Aragón ha asegurado que, “aunque algunas de estas obras tengan que estudiarse de una forma más exhaustiva a partir del próximo ciclo de planificación, que comenzará en 2027, desde el Gobierno de Aragón las vamos a analizar de una forma más inmediata, dentro de nuestras posibilidades”.
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Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.













