Daniel de Miguel, director adjunto de la Interprofesional del Porcino de Capa Blanca (INTERPORC), señala que “las granjas españolas de este sector son un referente mundial en innovación, bienestar animal y bioseguridad”. Añade que en esta última materia no se debe bajar la guardia por lo mucho que se juega España en el ámbito de las exportaciones.
Estas declaraciones las ha realizado en el segundo webinario que ha celebrado INTERPORC en el marco de la campaña “Transparentes, no invisibles”, que tiene como objetivo acercar a la sociedad la realidad del sector porcino español.
Daniel de Miguel dice que “las granjas de porcino cuentan con un riguroso modelo de bioseguridad y un solvente sistema de vigilancia, que funciona gracias a la profesionalidad de veterinarios, ganaderos y administraciones públicas”.
Señala que “estas condiciones nos permiten mantener a los animales libres de determinadas enfermedades; no obstante, es un trabajo en el que nunca podemos bajar la guardia para conservar el excelente estándar sanitario de nuestra cabaña porcina”.
Añade que “ser un país libre de enfermedades nos facilita la apertura de fronteras, lo que ha hecho convertirnos en la segunda potencia exportadora a nivel mundial”.
Daniel de Miguel concluye que “en los últimos años el sector porcino español ha hecho un gran esfuerzo para dimensionar sus granjas a un tamaño medio; son granjas tecnificadas, que garantizan el bienestar de los animales, y muy eficientes desde el punto de vista medioambiental porque aprovechan mejor los recursos disponibles”.
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Radiografía de la trashumancia en España: “Existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”
La Universidad de Córdoba, con los investigadores Francisco Lagos y Elisa Oteros a la cabeza, ha realizado un estudio sobre la trashumancia en España. Concluye que “existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”. El trabajo se ha llevado a cabo en el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores.
El informe que emana del citado estudio dice lo siguiente:
“Más allá de su valor económico, el pastoreo realiza contribuciones ambientales, sociales y culturales esenciales para la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. La trashumancia también desempeña un papel fundamental en la sostenibilidad socioecológica y la vitalidad de los territorios rurales.
Se trata de una práctica milenaria que implica la migración estacional de los rebaños, desplazados por los pastores a otras latitudes en busca de alimento y condiciones climáticas favorables. Es un patrimonio vivo de inmenso valor alimentario, cultural, social y ecológico.
La investigación se ha basado en ochenta y cuatro entrevistas a pastores trashumantes de ocho regiones de España. Se han establecido tres grupos de trashumantes, vinculados principalmente a las vías pecuarias y los territorios donde desarrollan su actividad: la Cañada Real Conquense, la Cañada Real Segoviana y la zona de Santiago-Pontones, en Jaén.
El primer grupo, con una media de edad de cincuenta y cinco años, lleva a cabo trashumancias más largas, con rebaños de mayor tamaño y mixtos en cuanto a especies.
El segundo grupo es más joven, con una media de edad de cuarenta y siete años, y se centra en el ganado vacuno, especialmente de raza avileña negra ibérica, con trashumancias más cortas que el primero y con canales de venta de sus productos más diversos y directos.
El tercer grupo realiza la trashumancia principalmente entre la sierra de Segura y sierra Morena, con rebaños mayoritariamente de ovejas, más pequeños que los de los otros grupos y con mayor participación en asociaciones del sector.
Como conclusión, la trashumancia es un sistema de alta resiliencia, resulta fundamental para la conservación y funcionalidad de los ecosistemas, y entrega alimentos de altísimo valor nutricional y cultural; sin embargo, existe una necesidad urgente de un mayor apoyo político y un marco regulatorio que la proteja, se adapte a sus particularidades, dignifique las condiciones de trabajo y la vida del ganadero trashumante, y asegure el relevo generacional”.












