Daniel de Miguel, director adjunto de la Interprofesional del Porcino de Capa Blanca (INTERPORC), señala que “las granjas españolas de este sector son un referente mundial en innovación, bienestar animal y bioseguridad”. Añade que en esta última materia no se debe bajar la guardia por lo mucho que se juega España en el ámbito de las exportaciones.
Estas declaraciones las ha realizado en el segundo webinario que ha celebrado INTERPORC en el marco de la campaña “Transparentes, no invisibles”, que tiene como objetivo acercar a la sociedad la realidad del sector porcino español.
Daniel de Miguel dice que “las granjas de porcino cuentan con un riguroso modelo de bioseguridad y un solvente sistema de vigilancia, que funciona gracias a la profesionalidad de veterinarios, ganaderos y administraciones públicas”.
Señala que “estas condiciones nos permiten mantener a los animales libres de determinadas enfermedades; no obstante, es un trabajo en el que nunca podemos bajar la guardia para conservar el excelente estándar sanitario de nuestra cabaña porcina”.
Añade que “ser un país libre de enfermedades nos facilita la apertura de fronteras, lo que ha hecho convertirnos en la segunda potencia exportadora a nivel mundial”.
Daniel de Miguel concluye que “en los últimos años el sector porcino español ha hecho un gran esfuerzo para dimensionar sus granjas a un tamaño medio; son granjas tecnificadas, que garantizan el bienestar de los animales, y muy eficientes desde el punto de vista medioambiental porque aprovechan mejor los recursos disponibles”.
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Oviaragón defiende en el ámbito internacional mediterráneo “el valor de la ganadería extensiva y del ovino para afrontar crisis globales”
Oviaragón participó en el reciente Seminario Internacional sobre los Sistemas Ganaderos Mediterráneos, organizado por el CIHEAM Zaragoza y la FAO. Leticia Riaguas, veterinaria de la citada entidad cooperativa, habló de los retos y de las oportunidades del ovino.
Señaló que “este sector se enfrenta a una serie de obstáculos estructurales que son comunes a muchos países de la cuenca mediterránea, tanto del sur de Europa como del norte de África: falta de relevo generacional, presiones en el mercado llegadas desde modelos de producción intensiva, disminución del consumo de carne de cordero en ciertos segmentos de población y merma en los censos ganaderos”.
Oviaragón expone que, “a pesar de este complejo escenario, hay que reivindicar el papel de la ganadería extensiva y profesional, ya que se perfila como aliada indispensable frente a las crisis globales: es una herramienta clave para combatir la despoblación, mitigar los efectos del cambio climático (gracias a la gestión del territorio y prevención de incendios) y satisfacer la creciente demanda de alimentos de alta calidad y proximidad”.
La FAO ha anunciado su nuevo plan de acción para la transformación sostenible de la ganadería, basado en la cooperación internacional, innovación tecnológica, desarrollo rural y transferencia de conocimiento desde los centros de investigación directamente al campo”.












