La Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA) se celebra de martes a sábado en las instalaciones de Feria de Zaragoza. Cumple su sesenta aniversario y en su primer día “diferentes colectivos de agricultores y ganaderos han expresado sus reivindicaciones sectoriales a los representantes institucionales, haciendo del evento su foro en el que expresarse y dar visibilidad al mundo agrícola”. FIMA 2024 tiene más de cien mil metros cuadrados de exposición, con la participación de casi mil doscientas cincuenta marcas de treinta y cinco países.
A la inauguración han asistido:
– Jorge Azcón, presidente del Gobierno de Aragón, ha resaltado la importancia del sector agrario para este territorio.
– Manuel Teruel, presidente de Feria de Zaragoza: “FIMA es un referente ferial en Europa y trabaja en el devenir de la agricultura del futuro”.
– Begoña García Bernal, secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación: “FIMA no se limita a ser un centro de exposición de maquinaria, sino que es un lugar donde también se abordan temas como la política agraria y la sostenibilidad de nuevos cultivos, entre otros”.
– Natalia Chueca, alcaldesa de Zaragoza, ha insistido en la importancia del evento para la ciudad durante los últimos sesenta años, “una ciudad que vive FIMA como un gran acontecimiento”.
Feria de Zaragoza destaca el programa de jornadas técnicas que ha comenzado este martes, con las mesas redondas que ha organizado el Clúster Aragonés de los Medios de Producción Agrícolas y Ganaderos, las presentaciones de firmas comerciales y la junta general de AGRAGEX. Este miércoles y jueves el auditorio de Feria de Zaragoza acoge la celebración del IX Foro Nacional de Desarrollo Rural, con el título “Sistemas de innovación y conocimiento agroalimentario”.
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Agentes del sector logístico agroalimentario analizan en Zaragoza las vulnerabilidades de la cadena y el papel de la innovación para crecer en seguridad y competitividad
ALIA —Clúster de Logística de Aragón— ha reunido en Zaragoza a agentes de este sector para analizar las vulnerabilidades de la cadena logística agroalimentaria y los retos de la innovación. El evento ha contado con dos mesas redondas.
PRIMERA MESA REDONDA
Algunas de las cuestiones que se han abordado son éstas: ¿cómo se logra el equilibrio entre el elevado consumo energético en la cadena de frío y la reducción de emisiones? ¿Hasta qué punto el software permite anticipar roturas de stock? ¿Cómo se gestiona el estrés operativo de las flotas para garantizar el producto fresco? Han intervenido Jorge Falcón, de Carreras Grupo Logístico; Alberto Domínguez, de bonÀrea; Eduardo Costa, de Grupo Costa; y Guillermo Saldaña, de Panishop.
En la sesión se ha hablado de cómo enfrentarse a las grandes crisis y disrupciones, y se ha puesto de relevancia “la importancia de contar con planes de contingencia”. Jorge Falcón ha indicado, al respecto, que “son planes de reacción que se trabajan tanto internamente como con los clientes, y en los que se planifican cuestiones como las entregas o cómo gestionar las caídas”. Alberto Domínguez ha subrayado “la importancia de adaptarse en caso de sobrecostes para que no los asuma el cliente final”. Y Eduardo Costa ha destacado “las exigencias de la logística de animales vivos, ya que se viene de pandemias con elevados costes para el sector”.
SEGUNDA MESA REDONDA
La segunda mesa redonda ha estado dedicada al futuro del sector y ha reunido a Teresa de la Cruz, Project Manager de Zaragoza Logistics Center; Darioleta Aranda, de Disaragon; y Jesús Estrada, de Ako. Han compartido su visión sobre la innovación, digitalización y eficiencia como palancas clave para reforzar la seguridad y competitividad. El papel de los gemelos digitales en las simulaciones de macro-shocks, el reto térmico de las rutas de frío de última milla y las herramientas predictivas se han tratado en este bloque.
Teresa de la Cruz ha dicho: “La tecnología y el poder del dato están ahí; la cuestión es cómo y cuándo usar el dato. Verdaderamente no se está explotando; es un problema de confianza”. A este respecto, Jesús Estrada ha añadido “la cuestión de que las empresas asuman la cultura de la inversión, en el sentido de que se vea como un valor añadido y no como un coste; si demuestras con datos el retorno logrado de la inversión, la idea cambia”.













