Es lo apuntado por el secretario general de Agricultura y Alimentación del Ministerio, Fernando Miranda, en el Pleno del Observatorio de la Cadena Alimentaria, celebrado por videoconferencia con la participación del conjunto de las comunidades autónomas.
Ya se llevó a cabo una primera modificación de la Ley, mediante el Real Decreto-Ley de medidas urgentes en materia de agricultura y alimentación; ahora se trabaja en un borrador de anteproyecto de nueva Ley.
En su desarrollo legislativo está previsto incorporar, según el Ministerio, las inquietudes de todos los eslabones de la cadena.
El Pleno del Observatorio ha conocido la metodología que se va a utilizar para el estudio de la cadena de valor de cuatro productos: Aceite de oliva virgen extra, leche líquida, melocotón y nectarina.
Fernando Miranda ha aprovechado este encuentro para poner de relieve el papel que ha jugado la cadena alimentaria durante el Estado de Alarma, garantizando el suministro de productos a la ciudadanía.
El Ministerio anuncia una nueva campaña institucional para luchar contra el desperdicio alimentario, que se iniciará a mediados de 2021. Se sumará a las que ya se están llevando a cabo: “El arte del saber hacer” y “Pescado: Rico, sano y seguro”.
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Radiografía de la trashumancia en España: “Existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”
La Universidad de Córdoba, con los investigadores Francisco Lagos y Elisa Oteros a la cabeza, ha realizado un estudio sobre la trashumancia en España. Concluye que “existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”. El trabajo se ha llevado a cabo en el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores.
El informe que emana del citado estudio dice lo siguiente:
“Más allá de su valor económico, el pastoreo realiza contribuciones ambientales, sociales y culturales esenciales para la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. La trashumancia también desempeña un papel fundamental en la sostenibilidad socioecológica y la vitalidad de los territorios rurales.
Se trata de una práctica milenaria que implica la migración estacional de los rebaños, desplazados por los pastores a otras latitudes en busca de alimento y condiciones climáticas favorables. Es un patrimonio vivo de inmenso valor alimentario, cultural, social y ecológico.
La investigación se ha basado en ochenta y cuatro entrevistas a pastores trashumantes de ocho regiones de España. Se han establecido tres grupos de trashumantes, vinculados principalmente a las vías pecuarias y los territorios donde desarrollan su actividad: la Cañada Real Conquense, la Cañada Real Segoviana y la zona de Santiago-Pontones, en Jaén.
El primer grupo, con una media de edad de cincuenta y cinco años, lleva a cabo trashumancias más largas, con rebaños de mayor tamaño y mixtos en cuanto a especies.
El segundo grupo es más joven, con una media de edad de cuarenta y siete años, y se centra en el ganado vacuno, especialmente de raza avileña negra ibérica, con trashumancias más cortas que el primero y con canales de venta de sus productos más diversos y directos.
El tercer grupo realiza la trashumancia principalmente entre la sierra de Segura y sierra Morena, con rebaños mayoritariamente de ovejas, más pequeños que los de los otros grupos y con mayor participación en asociaciones del sector.
Como conclusión, la trashumancia es un sistema de alta resiliencia, resulta fundamental para la conservación y funcionalidad de los ecosistemas, y entrega alimentos de altísimo valor nutricional y cultural; sin embargo, existe una necesidad urgente de un mayor apoyo político y un marco regulatorio que la proteja, se adapte a sus particularidades, dignifique las condiciones de trabajo y la vida del ganadero trashumante, y asegure el relevo generacional”.












