Es lo que ha estudiado el grupo de fisiología vegetal de la Universidad de Córdoba. Incide en la importancia de una interacción entre el hierro y el fósforo, del equilibrio entre nutrientes (que hace que las plantas crezcan adecuadamente), y de evitar la sobrefertilización (que provoca impactos ambientales y que los costes del agricultor no se optimicen).
Los investigadores argumentan que, a la hora de fertilizar, es importante conocer las interacciones entre distintos nutrientes.
En el caso del fósforo y el hierro, básicos para la vida de la planta, la sobrefertilización o deficiencia de uno de ellos puede tener efectos negativos sobre el otro.
Por ejemplo, cuando hay deficiencia de fósforo, el vegetal acumula tanta cantidad de hierro que llega a ser tóxico, y de repente la planta tiene dos problemas: La falta de fósforo y como consecuencia la saturación de hierro.
Conocer estas interacciones a fondo ha sido el objetivo del grupo de fisiología vegetal de la Universidad de Córdoba, liderado por el catedrático Javier Romera.
En este trabajo han abordado los últimos avances en el conocimiento sobre las estrategias de las plantas para hacer frente a las deficiencias de hierro o fósforo, analizando las similitudes y diferencias entre ellas, y teniendo en cuenta las interacciones entre señales que regulan esas respuestas, como el etileno y el óxido nítrico.
La investigadora María José García señala la importancia de algunos factores de transcripción (elementos encargados de regular la expresión de los genes) que están implicados tanto en las respuestas a la falta de hierro como a la de fósforo.
El equipo ha profundizado en uno de esos factores de transcripción: EIN3 (relacionado con el etileno), clave para regular las respuestas a ambas deficiencias.
Aunque la regulación de los genes relacionados con estas respuestas no se conoce totalmente, el etileno y el óxido nítrico se han involucrado en la activación de genes relacionados tanto con respuestas a la deficiencia de hierro como a la de fósforo.
Son dos elementos clave en la activación de las respuestas de las plantas a la falta de nutrientes y en este trabajo se profundiza en su papel en relación a la deficiencia de hierro y de fósforo.
“El etileno es una molécula simple con una vida compleja” resalta Javier Romera, quien junto a su grupo descubrió en 1994 el papel que tenía el etileno en la activación de las respuestas de las plantas para conseguir hierro.
Posteriormente, en 2007, el grupo argentino del doctor Lamattina llegó a las mismas conclusiones que el grupo de la Universidad de Córdoba, pero con el óxido nítrico.
El catedrático señala que, “si estas dos sustancias hacen lo mismo, nos planteamos cómo sería la interacción entre ellas”.
Tras analizar esta relación, han visto cómo el etileno y el óxido nítrico se refuerzan, es decir, se inducen mutuamente para activar las respuestas. Esta actuación conjunta hace que sean necesarios ambos, por lo que con sólo bloquear uno de ellos se anulan las respuestas.
Este equipo de investigación concluye que “comprender mejor los mecanismos implicados en la nutrición de las plantas puede contribuir a obtener variedades más eficientes y a un manejo más racional de la fertilización”.
Y que “alimentando mejor a las plantas y manteniendo el equilibrio en sus nutrientes se minimizan impactos ambientales derivados de la sobrefertilización y se ahorran costes para el agricultor”.
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