Los distintos sectores cárnicos de España miran con expectación a la apertura de la restauración, en la paulatina vuelta a la normalidad que vive nuestro país así como viven otros países de la Unión Europea. Atrás queda el Ramadán, que ha salvado los muebles en los sectores ovino y vacuno.
La relajación en el Estado de Alarma en España y en las medidas de confinamiento en otros países europeos ya se empieza a notar en las ventas de porcino. El sector se va a ver beneficiado por la apertura de la restauración y por la llegada de las barbacoas.
Además, el cierre de industrias cárnicas estadounidenses, por motivo de la crisis sanitaria del coronavirus, ha llevado a varios países asiáticos a animarse a comprar carne de porcino en Europa.
El sector ovino se ha visto beneficiado en las últimas semanas por el Ramadán; la exportación ha compensado la caída de ventas motivada por el cierre de la restauración. La Lonja de Binéfar indica que los cebaderos están prácticamente vacíos.
Se está a la expectativa de lo que ocurra en junio con los restaurantes y bares (sobre todo para el lechal).
Una buena noticia para el sector ovino (y en general para la ganadería extensiva) es que no hay problema con los pastos, muy abundantes este año como consecuencia de las lluvias continuadas.
El Ramadán también ha sido bueno para el sector del vacuno, con movimiento exportador. Igualmente está pendiente del papel que pueda jugar la restauración, si bien hay mucha incertidumbre ante el volumen de turistas que pueda haber (la previsión habla de una menor cantidad de turistas, y por tanto una menor demanda de producto).
Otras noticias
UAGA-COAG alerta sobre el avance del fuego bacteriano en perales de Calatayud y Valdejalón, y pide una ayuda mayor a los agricultores afectados
UAGA-COAG alerta sobre el avance que está experimentando el fuego bacteriano —Erwynia amilovora— en perales de Calatayud y Valdejalón. Dice que “su incidencia está provocando la desaparición de estos frutales: se han perdido setecientas hectáreas en los últimos diez años en esas dos comarcas zaragozanas”. Por ello, UAGA-COAG solicita al Gobierno de Aragón que contemple “indemnizaciones por lucro cesante e, incluso, por cese de actividad”. Explica que “la orden publicada en 2025 ha resultado totalmente insuficiente porque únicamente contemplaba ayudas por arranque y replantación, y dejaba sin cubrir la pérdida de renta de los agricultores obligados a arrancar sus perales —tardan cuatro años en comenzar a producir y unos siete años en llegar a la plena producción—”.












