Es el dato que se da en el “Informe sobre las experiencias del cultivo de soja en Aragón (campaña 2019)”. Ha sido elaborado por el Grupo de Trabajo Soja del Valle del Ebro, que fue constituido por el Centro de Transferencia Agroalimentaria de Aragón, y por las Cooperativas de Sariñena, Zuera, Barbastro y Ejea de los Caballeros.
El informe ha sido coordinado por Miguel Gutiérrez, con la participación en su divulgación de la Red Aragonesa de Cultivos Extensivos y Leguminosas (Red Arax).
Allí se habla de una producción de 5.000 kilos de soja por hectárea. Es en el caso de variedades de ciclo largo para primera cosecha.
La soja también ofrece la posibilidad de entrar en segunda cosecha tras un cereal que debería cosecharse a principios de julio. Recogida la soja en noviembre en segunda cosecha podría dar rendimientos de entre 2.500 y 3.700 kilos por hectárea.
Los ensayos que se están realizando en Aragón se refieren a soja no transgénica para consumo humano y como segundo cultivo tras un cereal.
La soja es una leguminosa que aporta entre 60 y 70 unidades de nitrógeno al suelo, dejándolo para el cultivo siguiente.
Se puede acceder al informe citado a través del siguiente enlace:
Otras noticias
La Judía Blanca de Muniesa ha quedado inscrita como variedad de conservación en el Catálogo Nacional o Registro de Variedades Comerciales
La Judía Blanca de Muniesa se suma al Tomate Rosa de Barbastro y al Melón de Torres de Berrellén como variedad de conservación. Ha sido inscrita en el Catálogo Nacional o Registro de Variedades Comerciales. Es un “reconocimiento oficial a su valor como variedad local estrechamente ligada al territorio y a la historia agrícola de Muniesa, en la provincia de Teruel”. La conservación y recuperación de esta judía se debe a la familia Yus, y la tramitación la ha liderado Cristina Mallor, responsable del Banco de Germoplasma Hortícola del CITA de Aragón. La Judía Blanca de Muniesa se presenta como “una variedad tradicional destinada al consumo de grano seco, reconocida en la zona por su calidad organoléptica; tras el cocinado, destaca por una piel poco perceptible y por su textura mantecosa”.












